sábado, 28 de marzo de 2026

Jesús y la gran traición: religión, política y una injusticia anunciada

 

Procesión de Domingo de Ramos en parroquia Santa Bárbara de Guadalajara de Buga-Colombia.

Jerusalén vibra. La multitud grita, se agolpa, se desborda. Palmas en alto, mantos en el suelo, esperanza en los ojos. “¡Hosanna!”, claman. Es el recibimiento de un rey. Pero no de cualquier rey.

Jesús(Yeshúa en pronunciación hebrea) entra sin ejército, sin oro, sin armas. Monta un asno. No impone, no amenaza, no negocia poder. Y, sin embargo, su sola presencia desestabiliza todo. Porque hay verdades que, cuando aparecen, incomodan tanto que el sistema entero se siente en peligro.

Ese es el verdadero trasfondo del Domingo de Ramos: no una celebración, sino el inicio de una confrontación inevitable entre la verdad y el poder.

Desde la teología, este momento es profundamente estremecedor. Jesús no solo cumple las profecías: las redefine. Presenta un Reino que no se construye desde la violencia ni la dominación, sino desde el amor radical, incluso hacia el enemigo. Una propuesta que, entonces como ahora, resulta escandalosa. Porque exige renunciar al control, al ego, a la lógica del “ganar a toda costa”.

Pero la historia no se sostiene solo en lo espiritual. Sociológicamente, Jerusalén era una olla a presión. Dominada por Roma, controlada por una élite religiosa que había aprendido a convivir con el poder imperial, la ciudad vivía en un equilibrio frágil. Jesús no llega a romperlo con armas, sino con algo más peligroso: conciencia.

Y cuando la conciencia despierta, los sistemas tiemblan.

Desde la filosofía, el Domingo de Ramos expone una de las contradicciones más inquietantes del ser humano: la facilidad con la que se pasa de la admiración a la condena. La multitud que aclama es la misma que traiciona. No porque cambie la verdad, sino porque cambia la presión, el miedo, la conveniencia.

Lo que sigue es aún más crudo.

El proceso contra Jesús no fue un error. Fue una decisión.

Las autoridades religiosas, representadas por el Sanedrín y lideradas por Caifás, no actuaron desde la ignorancia, sino desde el cálculo. Jesús era incómodo. Cuestionaba su autoridad, desenmascaraba su hipocresía, amenazaba su control. Había que silenciarlo.

Pero no podían hacerlo solos. Ahí entra el poder político.

Poncio Pilato, representante del Imperio romano, tenía la autoridad para detener la injusticia. Sabía que Jesús era inocente. Lo interrogó, lo examinó, lo declaró sin culpa. Y aun así, lo entregó.

¿Por qué?

Porque el poder sin carácter no busca la verdad, busca estabilidad.

Desde el análisis ético, Pilato encarna una de las formas más peligrosas de corrupción: la cobardía moral. No es el tirano brutal, sino el líder que, sabiendo lo correcto, decide no actuar. Lava sus manos, pero no su responsabilidad.

Y así se consuma el contubernio: religión y política unidas no para defender la verdad, sino para eliminarla.

Esto no es historia antigua. Es un patrón.

Hoy, en distintos rincones del mundo, se repite el mismo guion: instituciones que protegen sus intereses, líderes que ceden ante la presión, sociedades que prefieren el silencio antes que el costo de la verdad. La injusticia no siempre grita; muchas veces se firma en acuerdos discretos, se permite en decisiones “necesarias”, se justifica en nombre del orden.

Moralmente, el Domingo de Ramos nos arrincona. Nos obliga a dejar de mirar a Pilato, a Caifás o a la multitud como personajes lejanos, y a reconocernos en ellos. Porque la pregunta no es qué hicieron ellos, sino qué hacemos nosotros cuando la verdad nos incomoda.

¿Callamos?

¿Cedemos?

¿Miramos hacia otro lado?

La historia de Jesús no solo revela la injusticia del poder, sino la fragilidad del ser humano frente a él.

Pero hay algo más. Algo que rompe la lógica de toda esta tragedia.

La cruz no fue el final.

Desde su dimensión escatológica, el sacrificio de Cristo no representa derrota, sino cumplimiento. En ese aparente fracaso se consuma una promesa milenaria: la salvación anunciada por los profetas. No a través de la imposición, sino del amor llevado hasta sus últimas consecuencias.

La cruz transforma la historia porque redefine el sentido del poder, del sufrimiento y de la victoria. Donde el mundo vio humillación, nace la redención. Donde parecía triunfar la injusticia, se abre una posibilidad eterna de reconciliación.

El Domingo de Ramos, entonces, no es solo el inicio de la Pasión. Es el momento en que la humanidad queda expuesta.

Porque cada vez que la verdad entra en escena, el mundo vuelve a decidir qué hacer con ella.

Y la pregunta sigue vigente, incómoda, urgente:

Cuando te toque elegir…

¿aclamarás la verdad, o ayudarás a crucificarla?

viernes, 27 de marzo de 2026

Cuando el cielo se rompe en la selva: duelo, preguntas y memoria tras la tragedia aérea en Putumayo


Ceremonia eucarística por las víctimas en el Putumayo del avión militar. Foto: Mindefensa Colombia.

El rugido del motor se perdió entre la humedad espesa de la selva y, en cuestión de segundos, el cielo se volvió silencio. No fue solo un accidente: fue una ruptura abrupta en la vida de decenas de familias colombianas que, desde rincones humildes del país, habían confiado a sus hijos a la vocación militar.

Es así que ese 23 de marzo de 2026 nunca se olvidará en la historia de Colombia, que escribe en su página uno de los mayores siniestros de la aviación, en zona rural de Puerto Asís, Putumayo, donde un avión militar Hércules C-130 saliendo desde Puerto Leguízamo hacia Puerto Asís,  cae a tierra, dejando una estela de dolor que aún no encuentra consuelo con un balance lamentable de 69 fallecidos, 67 militares y dos policías,  más  57 heridos.

Muchos de ellos eran jóvenes provenientes de contextos socioeconómicos modestos, donde el Ejército representa no solo un servicio a la patria, sino una oportunidad de estabilidad, educación y futuro. Hoy, sus nombres comienzan a ser pronunciados no en listas de servicio, sino en homenajes y despedidas.

El impacto: más que cifras, historias

Detrás de los reportes de decenas de muertos y heridos, y de cada número, hay una historia: madres que esperaban una llamada, hijos que soñaban con regresar a casa, familias que habían encontrado en la carrera militar una esperanza.

Testigos relataron que el avión no logró estabilizarse tras despegar. Luego, el estruendo. Después, el fuego. La selva, que suele guardar secretos, esta vez fue escenario de una tragedia imposible de ocultar.

Avión Hércules siniestrado en el Putumayo. Foto: AFP.

El acceso al lugar fue complejo.

Equipos de rescate se enfrentaron no solo a la geografía hostil, sino también a un escenario marcado por explosiones secundarias, posiblemente derivadas del material transportado. Cada minuto contaba, pero también pesaba. Aquí la población civil dio un gran testimonio de solidaridad llegando con sus medios disponibles para brindar apoyo en las labores de rescate de las víctimas.

Análisis técnico: lo que pudo fallar

Desde una mirada especializada en aeronáutica, este tipo de siniestros rara vez responde a una sola causa. Más bien, se configura como una cadena de eventos críticos.

Falla de potencia en despegue

El C-130 Hércules, aunque reconocido por su robustez, puede verse comprometido si uno de sus motores pierde potencia en la fase inicial. A baja altitud, el margen de maniobra es mínimo, y cualquier asimetría en empuje puede resultar fatal.

Gestión de cabina bajo presión

En escenarios de emergencia, la coordinación entre piloto y copiloto es determinante. Un error en la interpretación de instrumentos o una respuesta tardía puede escalar rápidamente una situación crítica.

Carga y balance

En operaciones militares, donde se transporta personal, equipos y eventualmente munición, el peso y su distribución son factores críticos. Un centro de gravedad fuera de parámetros puede afectar la sustentación y el control del avión en momentos clave como el despegue.

A estos factores se suma la posibilidad de condiciones ambientales adversas: alta humedad, temperatura elevada y densidad del aire que afectan el rendimiento de la aeronave.

¿Se pudo evitar?

La pregunta duele, pero es necesaria. Técnicamente, existen mecanismos que podrían haber mitigado el riesgo:

Sistemas de mantenimiento predictivo, capaces de anticipar fallas antes de que se manifiesten.

Protocolos estrictos de carga y balance, especialmente en misiones con múltiples variables.

Entrenamiento intensivo en simuladores, recreando fallas críticas en despegue.

Renovación tecnológica de aeronaves, incorporando sistemas más avanzados de control y alerta.

Sin embargo, más allá de la técnica, está la realidad operativa: misiones urgentes, territorios complejos y una presión constante sobre los recursos disponibles.

La flota: entre la vocación y el desgaste

La tragedia ha reabierto un debate estructural. La flota de transporte militar en Colombia, aunque funcional, enfrenta el desgaste del tiempo. Muchos de los C-130 han sido modernizados, pero su base estructural responde a décadas anteriores.

Esto no implica negligencia, pero sí evidencia una necesidad: invertir en renovación, mantenimiento y capacidad operativa. Porque cada vuelo no solo transporta carga o personal, transporta vidas, sueños y responsabilidades.

Más allá del accidente: memoria y dignidad

En los días posteriores, los homenajes comenzaron a multiplicarse. Banderas a media asta, ceremonias sobrias, nombres que empiezan a ser recordados.

Pero el verdadero homenaje no está solo en el duelo institucional, sino en la memoria colectiva. En reconocer que muchos de estos soldados eran hijos de familias trabajadoras, que veían en el uniforme una forma de salir adelante y servir.

Hoy, en Puerto Asís, la selva guarda el eco de lo ocurrido. Y Colombia, una vez más, se enfrenta a la fragilidad de la vida en medio del deber.

jueves, 26 de marzo de 2026

Cinco negocios seguros que están generando riqueza ahora


Imagen ilustrativa tomada de Freepik.

En un mundo marcado por la incertidumbre económica, la inflación persistente y los cambios tecnológicos acelerados, invertir ya no es una opción: es una necesidad. Pero la gran pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde invertir con seguridad y alta rentabilidad en este preciso momento?

La respuesta no está en apuestas impulsivas ni en “fórmulas mágicas”, sino en sectores que hoy combinan demanda creciente, resiliencia y proyección a largo plazo. A continuación, te presentamos cinco oportunidades que están marcando el pulso de los inversionistas más estratégicos en 2026.

1. Energías renovables: el negocio del presente (y del futuro)

La transición energética global ya no es una promesa, es una realidad. La inversión en energía solar, eólica y almacenamiento energético está creciendo de forma sostenida.

Los gobiernos están incentivando estos proyectos con beneficios fiscales, y las empresas buscan reducir su huella de carbono. Esto convierte a las energías limpias en una inversión sólida, especialmente en países con alta radiación solar como Colombia.

👉 Clave: proyectos solares a pequeña escala, acciones de empresas energéticas o fondos especializados.

2. Bienes raíces inteligentes: más allá del ladrillo tradicional

El sector inmobiliario sigue siendo uno de los refugios clásicos del capital, pero ha evolucionado. Hoy destacan modelos como:

-Alquileres turísticos tipo Airbnb

-Espacios de coworking

-Viviendas modulares o sostenibles

Además, la digitalización ha permitido invertir en bienes raíces sin comprar una propiedad completa, a través de plataformas de inversión fraccionada.

👉 Clave: elegir ubicaciones con crecimiento turístico o urbano acelerado.

3. Tecnología e inteligencia artificial: la nueva fiebre del oro

La inteligencia artificial está transformando industrias enteras: salud, finanzas, educación y comercio.

Invertir en tecnología ya no es exclusivo de grandes capitales. Hoy existen opciones accesibles como:

-Acciones tecnológicas

-ETFs del sector

-Startups emergentes

Las empresas que lideran esta revolución están generando retornos significativos, aunque con un nivel de riesgo moderado que exige análisis previo.

👉 Clave: apostar por soluciones con aplicaciones reales, no solo tendencias pasajeras.

4. Agricultura moderna y sostenible: el oro verde

La seguridad alimentaria se ha convertido en una prioridad global. Esto ha impulsado la inversión en:

-Agricultura orgánica

-Cultivos tecnificados

-Exportación de productos agrícolas

En países como Colombia, el potencial es enorme gracias a la biodiversidad y las condiciones climáticas.

Además, la demanda internacional de productos sostenibles sigue en aumento, lo que garantiza mercados activos.

👉 Clave: productos de exportación como aguacate, cacao o café especial.

5. Educación digital y creación de contenido: invertir en conocimiento

El auge del aprendizaje online ha abierto una puerta poderosa: monetizar el conocimiento.

Desde cursos digitales hasta canales especializados, este modelo tiene dos ventajas clave:

-Baja inversión inicial

-Escalabilidad global

Quienes logran posicionarse en nichos específicos pueden generar ingresos pasivos constantes.

👉 Clave: enfocarse en nichos concretos con demanda clara (finanzas, idiomas, tecnología, habilidades prácticas).

Conclusión: invertir con inteligencia, en lugar de miedo

No existe una inversión completamente libre de riesgo, pero sí existen decisiones informadas. En 2026, la clave está en identificar sectores que combinen innovación, necesidad real y crecimiento sostenido.

Diversificar, analizar y actuar con visión estratégica será lo que marque la diferencia entre quienes solo observan el mercado… y quienes realmente lo aprovechan.

miércoles, 25 de marzo de 2026

“Crisis nuclear: lo que los gobiernos ya están preparando y nadie te está contando”


Imagen ilustrativa tomada de Freepik.

El mundo se prepara para una crisis nuclear. Descubre el papel de los gobiernos, la sociedad y lo que nadie está diciendo sobre este riesgo global.

No hay explosiones. No hay humo en el horizonte. El mundo sigue girando con una normalidad que parece inquebrantable. Pero en silencio, en oficinas donde no entran las cámaras ni las preguntas incómodas, los gobiernos se preparan para lo impensable: una crisis nuclear.

No es una escena de ficción. Es una posibilidad real de un ataque nuclear

Y lo más inquietante no es la amenaza en sí, sino el hecho de que depende, en gran medida, de decisiones humanas.

Mientras millones de personas viven su rutina diaria, estructuras de poder diseñan protocolos para un escenario que podría cambiar la historia en cuestión de minutos. En ese contraste —entre la vida cotidiana y la planificación del desastre— se revela una verdad incómoda: la supervivencia global no está solo en manos de la tecnología, sino de la ética.

Reino Unido presenta guia ante ataque nuclear

La reciente publicación de medidas preventivas por parte del Reino Unido ha encendido una alerta silenciosa en la comunidad internacional. No se trata de alarmar, sino de preparar. Pero preparar también implica aceptar algo inquietante: que el riesgo existe.

Las recomendaciones son precisas. Alimentos sellados. Agua protegida. Evitar cualquier exposición a partículas radiactivas. Acciones simples que, en condiciones normales, parecerían exageradas. Pero en un contexto nuclear, pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Y, sin embargo, detrás de cada instrucción hay una pregunta más profunda: ¿por qué el mundo debe aprender a sobrevivir a algo que podría evitarse?

Sociedad civil en crisis

Porque una crisis nuclear no comienza con una detonación. Comienza con decisiones políticas, con tensiones acumuladas, con intereses que, en algún punto, superan el valor de la vida humana. Allí es donde recae la verdadera responsabilidad de los gobiernos y de quienes concentran el poder.

No basta con tener planes de contingencia. La responsabilidad real es impedir que esos planes tengan que ejecutarse.

El agua, por ejemplo, deja de ser un recurso confiable. Se convierte en una incógnita. Hervirla no elimina la radiación. Filtrarla no garantiza su seguridad. De repente, lo esencial se vuelve frágil. Y en esa fragilidad, el ciudadano enfrenta una realidad para la que nunca fue preparado emocionalmente.

Lo mismo ocurre con los alimentos. Lo que antes era símbolo de abundancia —frutas frescas, productos del campo— puede transformarse en una amenaza invisible. La vida cotidiana se rompe. Y con ella, la sensación de control.

En ese escenario, la sociedad civil deja de ser espectadora. Se convierte en protagonista.

Cada ciudadano tiene un rol que va más allá de seguir instrucciones: informarse, cuestionar, exigir responsabilidad. Porque cuando el poder toma decisiones que afectan a todos, el silencio también se convierte en una forma de participación.

Responsabilidad de los gobiernos y de quienes los eligen

Pero hay un límite claro: la ciudadanía no puede cargar con el peso de errores estructurales. La obligación principal sigue siendo de quienes gobiernan. Son ellos quienes tienen la capacidad —y el deber— de evitar que la humanidad llegue al borde del abismo.

Y aun así, incluso en el peor de los escenarios, hay algo que no puede ser controlado por ninguna estructura de poder: la dimensión espiritual del ser humano.

Frente al miedo, surge la necesidad de sentido. Frente al caos, la búsqueda de esperanza. La espiritualidad —entendida como conexión con lo esencial— se convierte en refugio. No como evasión, sino como resistencia.

Es en medio de la crisis donde aparecen los gestos más poderosos: compartir lo poco que se tiene, cuidar al otro, sostener la calma cuando todo invita al pánico. Allí, en lo cotidiano, se manifiesta lo más profundo de la humanidad.

Porque ninguna guía gubernamental puede enseñar a ser solidario. Ningún protocolo puede imponer la empatía. Esas son decisiones individuales que, en conjunto, definen el verdadero rostro de una sociedad.

La preparación técnica es necesaria. Pero no suficiente.

El verdadero desafío no es solo sobrevivir a una crisis nuclear, sino evitar que ocurra. Y para eso se necesita algo más que estrategias militares: se necesita conciencia, responsabilidad y una visión del poder centrada en la vida.

Hoy, el mundo no está en llamas. Pero se está preparando para ese escenario.

Y en esa preparación hay una advertencia silenciosa: el futuro no depende únicamente de lo que pueda pasar, sino de lo que decidamos hacer —o permitir— desde ahora frente a una amenaza nuclear.

domingo, 22 de marzo de 2026

De la ciencia ficción a la realidad: regenerar neuronas ya es posible


Imagen ilustrativa tomada de Freepik.

En los pasillos silenciosos del Kyoto University Hospital, donde la ciencia suele avanzar con pasos cautelosos, esta vez ocurrió algo distinto: un giro que podría cambiar la historia de millones de personas en el mundo. Japón ha dado luz verde a un tratamiento que no solo promete aliviar los síntomas del párkinson, sino reescribir la forma en que entendemos esta enfermedad.

Se trata de Amchepry®, un desarrollo de las compañías Sumitomo Pharma y Racthera, que ha recibido aprobación condicional para su comercialización. Pero más allá del anuncio corporativo, lo que realmente importa es el trasfondo: estamos ante el primer tratamiento basado en células madre pluripotentes inducidas (iPS) diseñado específicamente para restaurar funciones neuronales dañadas.

Durante décadas, el párkinson ha sido tratado con fármacos como la levodopa, un recurso eficaz pero limitado. Funciona como un parche químico: compensa la falta de dopamina, pero no detiene la degeneración de las neuronas. En cambio, Amchepry® propone algo radicalmente distinto: reparar.

El corazón de esta innovación está en las células iPS, una tecnología que permite reprogramar células adultas para que recuperen un estado similar al embrionario. A partir de allí, los científicos pueden guiarlas para que se conviertan en células específicas del cuerpo. En este caso, en neuronas dopaminérgicas, las mismas que se pierden progresivamente en los pacientes con párkinson.

Aunque el tratamiento no introduce neuronas completamente desarrolladas, sí implanta células progenitoras capaces de madurar dentro del cerebro y comenzar a producir dopamina. Es, en esencia, sembrar vida donde antes había deterioro.

Los resultados que respaldaron esta aprobación provienen de ensayos clínicos fase I/II, cuyos hallazgos fueron publicados en la prestigiosa revista Nature en 2025. Los datos mostraron señales alentadoras tanto en seguridad como en mejoría de síntomas motores, abriendo la puerta a una aprobación condicional que permite su uso mientras se recopila evidencia adicional.

La fabricación de este tratamiento también representa un logro logístico y tecnológico. La producción se llevará a cabo en la planta SMaRT, en Osaka, operada por S-Racmo, mientras que las células provienen de un banco especializado de la CiRA Foundation. Cada lote es cuidadosamente purificado utilizando tecnología avanzada desarrollada en el instituto KAN, garantizando estándares de calidad extremadamente altos.

Este avance no surgió de la noche a la mañana. En 2017, el proyecto recibió la designación “Sakigake”, un reconocimiento del gobierno japonés a innovaciones médicas pioneras con alto potencial. Posteriormente, en 2025, fue catalogado como medicamento huérfano, una categoría reservada para tratamientos dirigidos a enfermedades con necesidades médicas no satisfechas.

Pero más allá de los sellos regulatorios, lo que realmente define este momento es su impacto humano.

El párkinson no es solo una enfermedad del movimiento; es una condición que lentamente roba autonomía, identidad y calidad de vida. Cada temblor, cada paso inseguro, cada gesto que ya no responde como antes, cuenta una historia de pérdida. Frente a eso, la posibilidad de regenerar tejido neuronal representa algo más que un avance médico: es una narrativa de restitución.

Japón, con esta decisión, no solo se posiciona a la vanguardia de la medicina regenerativa, sino que lanza un mensaje al mundo: el futuro del tratamiento de enfermedades neurodegenerativas podría estar en reconstruir, no solo en tratar.

Aún quedan desafíos. La eficacia a largo plazo, el costo del tratamiento y su escalabilidad serán factores clave para determinar su impacto global. Sin embargo, el precedente ya está marcado.

En un mundo donde la ciencia suele avanzar en silencio, esta vez el eco es imposible de ignorar. Y para millones de pacientes, ese eco suena a algo que durante años parecía inalcanzable: esperanza.

jueves, 19 de marzo de 2026

Galería de Arte Magenta,un goce de experiencias artísticas sensoriales

 


En la foto: Izq. Claudia Teresa Peña, el  Viceministro de Turismo Juan Sebastián Sánchez y Aracelly Melo de Magenta.

La Galería de Arte Magenta, irrumpe en un nuevo escenario de conexión con el mundo sensitivo de cada persona para redescubrirse con las pinceladas que llevan hacia el goce de experiencias artísticas sensoriales.

De esta manera en una redefinición de su misión, la Galería de Arte Magenta crea un puente comunicante entre la oferta turística patrimonial que brinda Guadalajara de Buga  como destino turístico religioso de primer orden y las artes visuales, constituyéndose en agente operadora de turismo, especializada en experiencias artísticas inmersivas para turistas extranjeros y nacionales.

De acuerdo a Claudia Teresa Peña: "Hay una gran diversidad de posibilidades con experiencias  artísticas sensoriales para turistas que buscan algo único, pintando con texturas (café, hojas, arcilla)dibujando con ojos vendados, con tacto despierto; creando amuletos de piedra, con cero experiencias requeridas, asegurando  conquistar  sonrisas con fotos virales y souvenires únicos".

Creando su piedra mágica

La mítica de la Ciudad Señora entra también a jugar con los elementos de su historia, con su río  y en su rivera y lecho las piedras mágicas que evocan  un pasado legendario, dentro de una experiencia creativa y emocional donde los viajeros diseñan su propia piedra mágica del río Guadalajara, eligiendo cada  participante una piedra, definiendo una intención personal para transformarla en un objeto único y significativo que se lleva consigo, incluyendo materiales, guía experta y la pieza final.

Claudia Teresa Peña de Magenta junto a la alcaldesa de Guadalajara de Buga Karol Vanessa Martínez.

Una gama de experiencias

Entre las experiencias está Café Abstracto, donde cada persona pinta sus  paisajes con el café como protagonista, impregnándose del aroma del café de la localidad; Trazos que Sanan (Neurodibujo), una experiencia de conexión y calma através de líneas, repetición y color y Pinceladas de Viaje(Pinta y Vive) un taller lleno de color donde cada visitante pinta un minibastidor guiado. Ligero, divertido y perfecto para crear un recuerdo artístico del viaje.

Der. Aracelly Melo y Claudia Teresa Peña en el IV Congreso Nacional de Turismo Religioso y de Patrimonio de Guadalajara de Buga.

Lo que marca la diferencia 

Según concluye Claudia Teresa Peña: "La Galería de Arte Magenta marca la diferencia con:

Cero experiencias requeridas, en donde todos pueden participar, siendo un turismo cultural que ofrece bienestar integral, más Instagram-ready contenido viral, asegurando un 100% de satisfacción y con una ubicación accesible al  Centro Histórico de Guadalajara de  Buga en la Calle 9 sur No   28-22.

Esperando de esta manera a propios y turistas con reservas  mínimo de 48 horas para una sesión máxima de 20 personas, que garantiza una mayor calidad en la atención, incluyendo: materiales, guía,  fotos profesionales, empaques y regalos, con manejo del idioma español e inglés.

Email: 

galeriamagenta08@gmail.com

Móvil +57 316 495 70 09 y +57 315 403 2707

Mercy Studio, una marca con propósito para quienes buscan lo eterno

 

 

Foto tomada de Facebook  Mercy Studio.

Decir que Mercy Studio es una marca con propósito para quienes buscan lo eterno, de boca de Valentina Lozano su creadora, es como si se recibiera una descarga de energía en un mundo en donde pocos tal vez pensarían en darle la prioridad a algo distinto a hacer dinero.

Sin embargo, es así y es por ello que debe soprenderse todo aquel que ha llegado al IV Congreso de Turismo Religioso y Patrimonio en Buga y encuentra la sonrisa luminosa de una joven entusiasta  que luego de vivir 10 años en Medellín, con todo el impulso paisa  retorna a su ciudad natal de Guadalajara de Buga para constituir su propia marca con productos 100% de algodón con estampación de alta calidad, logrando esa fusión entre la terrenalidad de vestir una prenda o portar un accesorio y los mensajes impresos  en cada uno de estos artículos, consiguiendo una conexión con lo eterno, con la vida que trasciende y la espiritualidad, por medio de cada uno de los textos o versículos bíblicos y figuras que tocan el alma del que los lleva y más aún de quien los observa en el trasegar cotidiano.

La palabra de Dios, el mensaje de Jesucristo que se impronta en una prenda y la vida que  palpita, por ejemplo en cada ave que se avista en esta región como el Bichofué, tienen para ella  que generar ese algo más en cada persona que se viste y en quien con sus ojos observa.


Foto de Mercy Studio en Facebook.

Por  todo lo anterior es que luego de un año de iniciar con su emprendimiento, su presencia en esta cita del Turismo Religioso y Patrimonio  en la ciudad del Señor de los Milagros, tiene un profundo significado, pues es como el bautizo y confirmación de su marca unisex Mercy Studio, que nace  ofreciendo algo más que llevar simplemente una prenda de calidad, una camiseta, una gorra, o un bolso, motivando a portar  el poder impactador  de un mensaje de vida que da sentido a la existencia, para quienes con sus miradas naufragan en el día a día, anhelando dentro de sí mismos encontrar un oasís en medio de  la sequedad de sus mundos personales.

Mercy Studio es una marca online y puede ser ubicada como:   https://www.instagram.com/mercy_studioo/ y como:   https://linktr.ee/mercyystudio.