domingo, 20 de septiembre de 2026

La increíble metamorfosis del militar colombiano premiado en Londres


Por: Gloria García. De sobrevivir a una mina antipersonal en Colombia a ser premiado en Londres: La extraordinaria historia del sargento que transformó su propia tragedia en un faro de esperanza para veteranos del mundo. El sargento Francisco Jenaro Pedraza enseña el premio Invictus Spirit Award recibido en Londres. Imágenes colaboración embajada de Colombia en el Reino Unido.

BOND STREET, LONDRES. — Francisco Jenaro Pedraza Osorio camina hoy con la frente en alto, impulsado por una fuerza que no se mide en pasos, sino en el impacto de sus acciones. El sargento retirado del Ejército Nacional de Colombia acaba de ser galardonado con el prestigioso Invictus Spirit Award, una distinción otorgada por la Invictus Games Foundation en el Reino Unido.

Más que un premio individual, el reconocimiento celebra una vida dedicada a transformar el dolor propio en un faro de esperanza para militares heridos en combate.

El sargento Francisco Jenaro Pedraza hablando en público al recibir el Invictus Spirit Award en la capital inglesa.

Nacido en Bogotá el 26 de septiembre de 1976 y padre soltero de tres hijos, la vida de Pedraza cambió para siempre el 2 de septiembre de 2004. Durante una operación de rescate de dos campesinos secuestrados en el corregimiento de la Unión Peneya, en el departamento de Caquetá, su unidad pisó un campo minado.

La explosión hirió de gravedad a cuatro uniformados. Para Francisco, el saldo fue devastador: la amputación de ambas piernas por encima de la rodilla y múltiples perforaciones en el cuerpo, la más severa en el abdomen.Cualquier historia ordinaria habría encallado en la tragedia, pero la de este suboficial, con 24 años de servicio institucional, tomó un rumbo distinto.

 Apenas tres meses después del incidente, desafiando los pronósticos y con el aval de los médicos de rehabilitación, Francisco se ajustó sus primeras prótesis y se unió a la Liga de Deportistas con Discapacidad de las Fuerzas Militares.

Nacía el atleta paralímpico.Solo 15 meses después de la explosión, ya estaba cruzando la meta del Maratón de Miami. Luego vinieron los éxitos en las pistas: oro en los 200 metros de los Juegos Paranacionales de 2008 y platas en los 100 y 400 metros.


El deporte ha sido uno de los mayores pilares de la superación del sargento Pedraza.

Cuando el atletismo le exigió un nuevo horizonte, se volcó al handbike (ciclismo de mano), disciplina en la que conquistó lo más alto del podio nacional en 2012 y que lo llevó a representar a Colombia en las Copas del Mundo de Segovia, España, y en los Marine Corps Trials de San Diego, California."Fue por medio del deporte que comencé a proyectar mis nuevas metas.

Comprendí que había perdido mis piernas y que mi apariencia era diferente, pero que mi gran fortaleza estaba en mi mente", reflexiona Pedraza.

Para él, la actividad física no fue solo rehabilitación; fue el vehículo que rescató su autoestima y constancia.Sin embargo, sus mayores victorias recientes no se miden en medallas.

El sargento Pedraza sigue luciendo con orgullo su uniforme militar luego de su retiro.

Gracias a una beca de la Embajada de los Estados Unidos, se formó como instructor militar en el Defense Language Institute de San Diego y, posteriormente, cursó Lenguas Modernas en la Universidad Pontificia Javeriana. Es esa preparación, sumada a su experiencia de vida, la que hoy utiliza en territorio británico para escuchar, orientar y acompañar a otros veteranos que atraviesan los oscuros pasadizos de la recuperación física y psicológica.

La Embajada de Colombia en el Reino Unido no tardó en extender una felicitación pública al sargento, destacando que su trayectoria demuestra que el servicio militar no termina con el uniforme, sino que se transforma. 

Para Francisco, el galardón de la fundación del Príncipe Harry es una plataforma para recordar al mundo una verdad universal: detrás de cada proceso de rehabilitación hay un ser humano que necesita ser escuchado.Como el propio sargento suele repetir para cerrar su propia crónica: "No importa cómo te vean; lo que verdaderamente importa es cómo tú te ves y qué piensas sobre ti".

jueves, 17 de septiembre de 2026

Surgir por un Mundo Nuevo: Un Lazo eterno que ni el tiempo, ni la distancia pudieron romper

 


Tres décadas de distancia y una dolorosa pérdida no bastaron para apagar un sueño de juventud. Conoce  la historia del reencuentro que revive la fe de un grupo de jóvenes que en Guadalajara de Buga-Colombia, se negaron a olvidar. En la fotografía de frente Diana Patricia, de derecha a izquierda: Renzo, Emilcen, Nelson Alberto, Alexandra, Sidney, Lina, José Alberto y Fernando

Transcurrieron un poco más de tres décadas para que un grupo de hombres y mujeres, que en su adolescencia abrigaron sueños, se volvieran a reencontrar.

Esta fue la idea que, desde el extremo sur del continente americano, en el país austral, propuso Diana Patricia, una mujer que quedó profundamente marcada por la huella que dejó en su vida el grupo juvenil Surgir por un Mundo Nuevo.

Miembros de Surgir Por un Mundo Nuevo. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.

Eran otros tiempos, finales de los años 80 y década de 1990 en la pequeña y patrimonial ciudad de Guadalajara de Buga, en Colombia. Allí, el salón parroquial del icónico templo de Santa Bárbara —que imita el castillo medieval de la santa mártir de Nicomedia— era el punto de encuentro para estos jóvenes.

Allí también estaba Lina, otra mujer que desde muy joven estuvo influenciada por el ambiente religioso que le significó el haber vivido con su madre Doris, la sacristana, y su familia en el interior de la casa pastoral de la iglesia catedral de la Ciudad Señora.

Imagen del icónico templo de la parroquia de  Santa Bárbara de Guadalajara de Buga, sitio de encuentro del grupo juvenil Surgir por Un Mundo Nuevo

De esta manera, entre ceremonias, vestuarios, utensilios sagrados y el trato patriarcal que recibía del párroco, monseñor Jorge León Navia Varona (q. e. p. d.), ella fue alimentando una vocación que la animó a querer vestir los hábitos religiosos, integrándose en esta circunscripción eclesiástica a la comunidad de hermanas fundadas por el presbítero Edgar Alberto Segura (q. e. p. d.).

Es así como estas dos mujeres, ya en otra condición —Lina como madre con su hogar constituido en Suiza y Diana como profesional de la psicología residenciada en Chile—, se encuentran nuevamente en Guadalajara de Buga para sacar adelante un reencuentro que ellas han llamado: "Hacia el Resurgir por un Mundo Nuevo".

El parque de Santa Bárbara o de la Victoria en Guadalajara de Buga también sirvió como punto de encuentro para el grupo juvenil Surgir Por Un Mundo Nuevo. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.

Un resurgir que evoca momentos felices, de risas, miradas juguetonas, noviazgos juveniles y hasta el principio de uniones consolidadas que se han conservado a través del tiempo.

Sin embargo, en esta recordación también se evocan momentos donde la tristeza llegó a cada uno de ellos. La risa contagiosa, la mirada cariñosa, las manos voluntariosas y el espíritu siempre dispuesto al servicio de Holmer Fabián fueron apagados por balas asesinas, ante los ojos aterrados de quienes nunca entendieron cómo un ser humano de esas calidades, que apenas empezaba a vivir, era asesinado vilmente mientras se ganaba su sustento diario trabajando como comerciante informal muy cerca de su hogar.

Extremo derecho, de frente,  parte superior, Holmer, a su lado Divier, Henry, Sidney, Bannet, Rosaura y Germán. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.

Fue un momento estremecedor que, en cierta forma, también sirvió para madurar el espíritu de esa relación fraternal. En medio de la penumbra se encendió una luz de esperanza que hizo que uno de sus hermanos, Diego —tal vez el menos considerado en ese momento—, se convirtiera en uno de los grandes animadores de la fe en una comunidad juvenil que anhelaba encontrar nuevos motivos para aferrarse a la vida y gozar de ella.

Así fue como Surgir por un Mundo Nuevo levantó sus alas para hallar el apoyo de Nosvery Giraldo, una apasionada líder y asesora de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Buga. Ella los conectó con el presbítero Roberto Ospina, un sacerdote que, con su sabia y entusiasta pedagogía, desafiante para muchos, hizo que este grupo de jóvenes empezara a madurar una fe que los convirtió en bastiones firmes de la acción pastoral de la Iglesia católica en esta región de Colombia.

Miembros de Surgir Por un Mundo Nuevo durante uno de los encuentros de vida espiritual con el presbítero Roberto Ospina q.e.p.d.

Dentro de este grato recuerdo para aquellos  jóvenes de esta generación estuvieron las pascuas juveniles realizadas durante la Semana Santa,  que desde  mediados de los años 1980 fueron un gran semillero para los grupos juveniles constituidos luego, en las que se formaba en principios y valores cristianos que fortalecían su carácter y animaba la continuidad de las agrupaciones juveniles.

De esta forma, "Surgir Por Un Mundo Nuevo", una consigna quijotesca de adolescentes llenos de poesía, empezó a hacerse realidad cuando a muchos jóvenes de este sector populoso de Guadalajara de Buga les llegó una voz de esperanza, de ánimo y aliento. Ocurrió en medio de las circunstancias difíciles que a veces atravesaban en su entorno familiar, ante la falta de oportunidades y la carencia de estímulos entre los suyos. Esto les permitió, con nuevos bríos, alzar de nuevo el vuelo y demostrar que, siempre que se cree y se ama, se puede salir adelante y alcanzar los sueños.

Por eso, este reencuentro que amigablemente confabularon Diana Patricia y Lina se ofrece como un testimonio para las nuevas generaciones de jóvenes a las que actualmente parece faltarles un sentido más allá de la vida cotidiana, uno que los entusiasme a vivir con pasión y a dar de sí lo mejor para la sociedad y los suyos.


Un reencuentro feliz, departiendo en el karaoke de Lea en Buga.

Es un reencuentro de los que permanecen aquí. Entre ellos están José Alberto, quien con su vocería y vocación como comunicador —y actualmente ejerciendo como psicólogo— era quien convocaba a las reuniones; Nelson Alberto, el gran animador y anfitrión que hoy lidera con su emisora Cuántica Stereo una propuesta de radio comunitaria y participativa en esta ciudad; Emilcen, quien logró sacar adelante su academia de salsa de gran reconocimiento en esta región; Renzo, que siempre la acompañó; Sidney y su esposa Alexandra, quienes acunaron su relación dentro del grupo; además de Fernando. Recordando además a  Sandra, Diego, Luis, Rosaura, Banette, Neinets, Dora, Hercilia, Mónica, Liliana, Alexandra, Gustavo, Divier, Piedad, Jazmid, Álvaro y Karen.

Faltaría mencionar a varios más, algunos de los cuales, como Holmer, a pesar de haber partido prematuramente, siguen vivos y presentes en espíritu y común unión con el siempre joven y amigo que nunca falla, Jesús, reuniendo la gran fuerza inspiradora del amor para el resurgir por un mundo nuevo que todos ellos siguen anhelando.

Estos son los nombres de varios de sus miembros, algunos de los cuales hoy están ya ausentes:

José Alberto Villarreal, Nelson Alberto Torres, Emilcen Escandón,  Renzo, Alexandra y  Sidney Viveros(esposos),  César Molina q.e.p.d., y su hermano Fernando, Holmer Fabián Fernández q.e.p.d., Yoleni  y Viviana Cifuentes, Karen García, Álvaro Tirado, Diego Zuleta, Sandra Luna,   Diana Patricia Arias, Lina, Neinets y Doris Salcedo, Hercilia Daraviña, Luís Reina,  Rosaura y Bannet Jaramillo, Mauricio y Fernando Ortiz, Gustavo, Henry, Sandra  Taborda y hermana, Divier Ramírez, Piedad Monroy, Miriam,  Mónica, Liliana Alfaro, Germán Duque  y Jazmid.

viernes, 28 de agosto de 2026

Edificios de naipes en sismos ¿Corrupción inmobiliaria?


Terremotos en Colombia y Venezuela revelan un peligro latente: cómo las fallas en materiales, la negligencia de constructores y la laxitud en el uso del suelo sepultan vidas. Imagen de destrucción por terremoto en Cali Getty Images.

Los recientes desastres naturales en el norte de Sudamérica han vuelto a poner sobre la mesa una verdad incómoda.

Los terremotos no matan personas; los edificios mal construidos, sí. El devastador doblete sísmico del pasado 24 de junio en La Guaira (Venezuela) y el violento terremoto de magnitud 7.4 del 10 de agosto con epicentro en el Chocó, que golpeó con fuerza a Cali, Pereira, Manizales y Quibdó (Colombia), no solo sacudieron la tierra.

Desnudaron una profunda crisis estructural, ética y administrativa en el sector de la construcción de ambos países.

Al observar los escombros de las estructuras colapsadas, la primera reacción pública sueler apuntar a la imprevisibilidad de la naturaleza.

Sin embargo, detrás de cada muro desplomado existe una cadena de omisiones técnicas que se distancia drásticamente de los estándares mínimos de ingeniería.

El colapso de decenas de edificios residenciales en estos departamentos —incluyendo el Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Chocó— tiene una relación directa con el uso de materiales deficientes, como cemento adulterado, arenas mal lavadas y acero con un millaje de resistencia inferior al requerido.

Edificios se vinieron al suelo en ciudades como Cali y PereiraPersonas voluntarias y rescatistas buscan víctimas entre los escombros de un edificio derrumbado con el terremoto en Cali, Colombia, el 10 de agosto de 2026. Foto © Santiago Saldarriaga / AP.

Estas fallas en los elementos esenciales debilitan la ductilidad de la edificación, transformando hogares en trampas mortales cuando las ondas sísmicas azotan el terreno.

Un análisis comparativo en la ciudad de Cali ilustra de forma irrebatible este argumento. Mientras el sismo provocaba el desplome total de estructuras de mediana altura en los sectores del sur de la ciudad, cobrando múltiples víctimas atrapadas, la icónica Torre de Cali —el rascacielos más alto de la capital vallecaucana— permaneció erguida, firme y sin sufrirg deterioros estructurales de consideración.

¿Por qué un coloso de más de 40 pisos resiste sin inmutarse mientras bloques residenciales más nuevos se vienen abajo?

 La diferencia no radica en lah intensidad del movimiento telúrico, sino en el rigor técnico de su cimentación, la calidad impecable de sus materiales y el estricto respeto a los coeficientes de carga arquitectónica.

Esta disparidad desplaza el foco de atención hacia la responsabilidad penal y civil de los constructores.

En la búsqueda de maximizar los márgenes de ganancia, algunas empresas constructoras sacrifican la seguridad mediante el abaratamiento ilícito de los insumos. Sin embargo, el constructor no actúa solo en este entramado de negligencia. 

El dedo acusador debe señalar con igual fuerza la alarmante falta de veeduría y la inacción de los interventores.

Las firmas de interventoría, cuya función legal y ética es actuar como los ojos técnicos del proyecto, han fallado de manera sistemática al firmar actas de conformidad sin realizar pruebas de laboratorio rigurosas sobre el concreto o las aleaciones metálicas empleadas en la obra civil.

A este panorama se suma la complicidad institucional de las administraciones locales. A través de políticas de ordenamiento territorial sumamente flexibles, muchas alcaldías han relajado las exigencias en los permisos de construcción y en los planes de ordenamiento territorial (POT).

Existen mapas de microzonificación sísmica y estudios geológicos avanzados que delimitan claramente cuáles suelos ofrecen un riesgo no mitigable para la edificación debido a fenómenos como la licuación o la inestabilidad de laderas.

Ignorar estos estudios científicos para favorecer la expansión urbana o ceder ante el cabildeo inmobiliario constituye una flagrante irresponsabilidad administrativa. Cuando un gobierno local permite levantar complejos habitacionales sobre terrenos inestables, firma por anticipado la sentencia de muerte de sus ciudadanos.

Edificio Jurel Playa Grande Estado de Vargas-Venezuela. Foto tomada de Facebook Mario Vallejo.

El luto que hoy embarga a las comunidades de La Guaira, Quibdó, Pereira, Manizales y Cali debe transformarse en una exigencia radical de justicia.

No basta con declarar emergencias nacionales o prometer subsidios de vivienda. Es imperativo judicializar penalmente a los constructores que escatiman en materiales, sancionar a los interventores negligentes que validan obras deficientes y remover a los funcionarios públicos que flexibilizan el uso del suelo.

Mientras la corrupción y la falta de control sigan fraguándose junto al cemento, las ciudades latinoamericanas continuarán sepultando su futuro bajo los escombros de la impunidad.

sábado, 18 de julio de 2026

La tradición que ha cabalgado miles de años

 


Descubra el fascinante origen de las cabalgatas en América Latina, la extraordinaria historia de los caballos que cambiaron el destino de la humanidad y las leyendas que aún galopan entre la historia y la tradición. Imagen ilustrativa de la cabalgata de la Feria 73 de Guadalajara de Buga-Colombia. Foto tomada de página de Facebook de Feria de Buga.

En numerosos pueblos y ciudades de América Latina, las cabalgatas se han convertido en uno de los actos más esperados de las fiestas patronales, ferias y celebraciones populares.

Más que un desfile de jinetes y caballos, representan una manifestación cultural que reúne tradición, identidad, orgullo campesino y memoria histórica. Cada recorrido recuerda que, durante siglos, el caballo fue mucho más que un medio de transporte: fue compañero inseparable del ser humano en la guerra, la exploración, el trabajo, el comercio y la construcción de las civilizaciones.

El origen de las cabalgatas modernas se remonta a las antiguas procesiones ecuestres organizadas en España durante la Edad Media y el Renacimiento.

Con la llegada de los conquistadores al continente americano en el siglo XVI, los caballos —desaparecidos de América desde el final de la última glaciación— regresaron al Nuevo Mundo y transformaron profundamente la vida social, económica y militar. 

Con el paso del tiempo, aquellas demostraciones ecuestres evolucionaron hasta convertirse en celebraciones populares que hoy forman parte del patrimonio cultural de países como Colombia, México, Venezuela, Ecuador, Costa Rica y otros rincones de Latinoamérica.

La historia del caballo, sin embargo, comenzó mucho antes. La mayoría de los estudios arqueológicos y genéticos sitúan la domesticación del caballo hace aproximadamente 5.500 años en las estepas de Eurasia, especialmente en la región que hoy corresponde al norte de Kazajistán y áreas cercanas.

Desde allí, este extraordinario animal acompañó la expansión de pueblos y culturas, revolucionando el transporte, la agricultura y las estrategias militares.

Pocas especies han influido tanto en el destino de la humanidad.

Los grandes imperios se expandieron gracias a la velocidad y resistencia de sus caballos. Alejandro Magno conquistó buena parte del mundo conocido montando a Bucéfalo, cuya lealtad quedó inmortalizada en la historia. Julio César, Gengis Kan, Napoleón Bonaparte y numerosos reyes europeos comprendieron que la fuerza de un ejército dependía, en gran medida, de la calidad de su caballería.

En el mundo hispánico, uno de los caballos más famosos es Babieca, fiel compañero de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. La tradición cuenta que este caballo acompañó al héroe castellano en sus más6 importantes victorias, convirtiéndose en símbolo de valentía y nobleza.

En América Latina sobresale Palomo, el caballo blanco del Libertador Simón Bolívar. La historia relata que fue un regalo recibido durante la Campaña Libertadora y que acompañó al Libertador en varias jornadas decisivas por la independencia sudamericana. Hoy su nombre forma parte del imaginario histórico de millones de latinoamericanos.

La literatura también inmortalizó a los caballos. Ninguno es tan universal como Rocinante, el inseparable compañero de Don Quijote de la Mancha. Aunque descrito como un caballo viejo y flaco, Miguel de Cervantes lo convirtió en un símbolo de la nobleza, la fidelidad y la capacidad de perseguir ideales incluso frente a las mayores adversidades.

La mitología y las leyendas de diferentes culturas también reservan un lugar privilegiado para los caballos. En la antigua Grecia aparece Pegaso, el caballo alado nacido de la sangre de Medusa, asociado con la inspiración y la libertad.

En la tradición nórdica sobresale Sleipnir, el caballo de ocho patas del dios Odín, considerado el más veloz de todos los mundos.

La leyenda del Caballo de Troya relata cómo una enorme estructura de madera permitió a los griegos conquistar la ciudad de Troya mediante el ingenio más que por la fuerza. En las tradiciones celtas abundan relatos sobre caballos mágicos capaces de cruzar ríos, mares y mundos sobrenaturales.

En América Latina, el caballo adquirió además un profundo significado cultural. Dio origen a figuras como el llanero, el gaucho, el charro, el huaso y el vaquero, personajes que representan el espíritu de libertad y el trabajo rural.

Las cabalgatas actuales rinden homenaje precisamente a ese legado, recordando la estrecha relación entre el hombre y el caballo en la construcción de la identidad de nuestros pueblos.

Hoy, aunque los motores sustituyeron gran parte de las funciones prácticas del caballo, su presencia continúa despertando admiración.

Las cabalgatas siguen convocando a miles de personas porque simbolizan historia, tradición y sentido de pertenencia.

Cada jinete que participa revive una herencia compartida durante miles de años, recordándonos que pocas alianzas han sido tan determinantes para el desarrollo de la humanidad como la establecida entre el hombre y el caballo.

viernes, 17 de julio de 2026

Europa vuelve a encender alarmas por calor extremo

 

Europa enfrenta una nueva ola de calor mientras el Reino Unido entra en alerta. Descubra cómo el calentamiento global acelera la crisis climática y por qué la descarbonización ya no puede esperar. Puente de la Torre de Londres o Tower Bridge. Imagen: DepositPhotos.com.

El verano europeo vuelve a escribir una historia que deja de ser excepcional para convertirse en una inquietante costumbre. 

Mientras los parques londinenses buscan refugio bajo la sombra de los árboles y las estaciones de tren registran temperaturas inusualmente altas, el Reino Unido enfrenta su tercera ola de calor del año.

Pero la noticia trasciende las fronteras británicas: el mismo fenómeno se repite en Francia, España, Italia, Portugal, Alemania y otras ciudades del continente, donde el calor extremo ha puesto en alerta a millones de personas.

El Servicio Meteorológico del Reino Unido (Met Office) confirmó que durante los próximos días las temperaturas alcanzarán entre 34 y 35 grados Celsius, especialmente en el sur y centro de Inglaterra.

Aunque los expertos consideran poco probable que se rompan récords históricos, advierten que el aumento de la humedad hará que la sensación térmica sea mucho más sofocante, favoreciendo además la formación de tormentas eléctricas.

Las autoridades sanitarias británicas activaron alertas de nivel ámbar y amarillo para proteger especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol y reducir las actividades físicas durante las horas de mayor radiación son algunas de las recomendaciones que hoy hacen parte de la rutina diaria.

Sin embargo, el verdadero protagonista de esta historia no es únicamente el calor. Es el cambio profundo que experimenta el clima del planeta.

Lo que durante décadas fue considerado un fenómeno ocasional comienza a repetirse con una frecuencia que inquieta a la comunidad científica. Las olas de calor son más intensas, más largas y abarcan territorios cada vez más extensos.

Europa, tradicionalmente identificada por sus estaciones marcadas y veranos moderados, vive ahora episodios propios de regiones históricamente más cálidas.

Detrás de este escenario aparece una realidad ampliamente documentada por la ciencia: el recalentamiento global provocado por la acumulación de gases de efecto invernadero, especialmente dióxido de carbono, emitidos principalmente por la actividad industrial, el transporte y el uso masivo de combustibles fósiles.

La paradoja resulta evidente. Los países que lideraron la industrialización mundial y construyeron gran parte de su desarrollo económico sobre el carbón, el petróleo y el gas natural son hoy algunos de los que enfrentan con mayor intensidad las consecuencias del calentamiento global.

Al mismo tiempo, muchas naciones menos responsables de estas emisiones soportan impactos aún más severos sobre su agricultura, sus recursos hídricos y la seguridad alimentaria de millones de personas.

El desafío ya no consiste únicamente en adaptarse a temperaturas récord. La discusión gira ahora hacia la velocidad con que el mundo será capaz de abandonar la dependencia de los hidrocarburos.

La descarbonización dejó de ser una propuesta ambiental para convertirse en una necesidad económica, tecnológica y de supervivencia.

La expansión de la energía solar, eólica, geotérmica e hidráulica representa una oportunidad histórica para reducir las emisiones contaminantes sin renunciar al desarrollo.

No obstante, la transición energética enfrenta enormes desafíos políticos, financieros y sociales. Mientras algunos países aceleran inversiones en energías renovables, otros continúan dependiendo del petróleo, el carbón y el gas para sostener sus economías. Ese contraste define buena parte del futuro climático del planeta.

Las olas de calor que hoy recorren Europa no son únicamente una noticia meteorológica. Constituyen un recordatorio de que el reloj climático continúa avanzando. Cada verano más cálido plantea una misma pregunta: ¿será suficiente la respuesta de los gobiernos y de la sociedad para frenar el avance del calentamiento global?

El Reino Unido vuelve a estar bajo alerta por las altas temperaturas. Pero la verdadera alerta es mundial

sábado, 4 de julio de 2026

Los inventos colombianos que hoy salvan millones de vidas





Conoce cómo tres médicos colombianos  revolucionaron la medicina mundial con inventos que siguen salvando millones de vidas. Un legado científico que puso a Colombia en la historia de la medicina. Foto ilustrativa tomada de Pixabay.

Cuando se habla de grandes inventos médicos pocas personas imaginan que tres de los avances más importantes para salvar vidas nacieron gracias al ingenio de médicos colombianos. Sus descubrimientos han transformado la cardiología, la neurocirugía y la cirugía general, beneficiando a millones de pacientes en todos los continentes.

Se trata del ingeniero y médico colombiano Jorge Reynolds Pombo, pionero del marcapasos artificial; el neurocirujano Salomón Hakim, descubridor de la hidrocefalia de presión normal e inventor de la válvula que revolucionó su tratamiento; y el cirujano Oswaldo Borraez, creador de una innovadora técnica para proteger los órganos inflamados mediante una bolsa de contención abdominal.

Sus aportes no solo representan orgullo para Colombia, sino que constituyen algunos de los avances médicos más importantes del último siglo.


Jorge Reynolds Pombo. Foto tomada de asmedasantioquia.org

Jorge Reynolds Pombo: el colombiano que ayudó a cambiar la historia del corazón

En 1958, Jorge Reynolds Pombo desarrolló uno de los primeros marcapasos artificiales externos del mundo. Su invento abrió el camino para que millones de personas con trastornos del ritmo cardíaco pudieran prolongar y mejorar su calidad de vida.

Desde entonces, la tecnología ha evolucionado enormemente, permitiendo fabricar marcapasos cada vez más pequeños, seguros y duraderos. Sin embargo, el trabajo pionero de Reynolds marcó un antes y un después en la cardiología moderna.

Durante décadas también ha liderado investigaciones sobre la fisiología cardíaca, la bioingeniería y el estudio del corazón de las ballenas, convirtiéndose en uno de los científicos colombianos con mayor reconocimiento internacional.

Salomón Hakim. Foto tomada de www.faae.org.co

Salomón Hakim: el médico que descubrió una enfermedad confundida con el Alzheimer

Uno de los mayores aportes de la medicina moderna fue realizado por el neurocirujano colombiano Salomón Hakim.

Mientras estudiaba pacientes diagnosticados con demencia senil, observó que algunos presentaban acumulación de líquido cefalorraquídeo dentro del cerebro. 

Esa condición, denominada hidrocefalia de presión normal, podía provocar pérdida de memoria, alteraciones en la marcha y problemas urinarios, síntomas que frecuentemente eran atribuidos al envejecimiento o al Alzheimer.

Hakim demostró que muchos de estos pacientes podían mejorar mediante un tratamiento quirúrgico.

Para ello diseñó la famosa válvula de Hakim, un sofisticado sistema de derivación que regula la presión y permite drenar el exceso de líquido desde el cerebro hacia otra parte del cuerpo.

Este invento revolucionó la neurocirugía mundial y continúa utilizándose, con mejoras tecnológicas, en hospitales de numerosos países.

Gracias a este descubrimiento, miles de personas recuperaron su movilidad, su independencia y una mejor calidad de vida.

Oswaldo Borraez. Foto tomada de colombianculture.com

Oswaldo Borraez: una solución sencilla que salvó miles de vidas

La innovación médica no siempre depende de equipos sofisticados.

El cirujano colombiano Oswaldo Borraez desarrolló una técnica conocida internacionalmente como "Bolsa de Bogotá", un procedimiento sencillo y de bajo costo que consiste en utilizar una bolsa estéril para cubrir temporalmente el abdomen cuando los órganos presentan una inflamación tan severa que impide cerrar la cavidad abdominal.

La técnica evita daños adicionales, disminuye complicaciones y permite que el paciente continúe su recuperación hasta que sea posible realizar el cierre definitivo.

Hoy este procedimiento se utiliza en hospitales de todo el mundo, especialmente en situaciones de trauma grave, cirugías complejas y emergencias abdominales.

Colombia también exporta innovación médica

Aunque muchas veces estos nombres no reciben el reconocimiento que merecen, sus inventos continúan salvando vidas diariamente.

El marcapasos desarrollado por Jorge Reynolds abrió una nueva era para la cardiología.

La válvula de Hakim cambió para siempre el tratamiento de la hidrocefalia de presión normal.

La Bolsa de Bogotá creada por Oswaldo Borraez se convirtió en una herramienta indispensable para cirujanos de todo el planeta.

La historia demuestra que el talento colombiano también ha transformado la ciencia mundial. Estos tres médicos representan la capacidad de innovar, investigar y encontrar soluciones que hoy benefician a millones de personas sin importar su nacionalidad.

Su legado permanece vivo en cada corazón que vuelve a latir con normalidad, en cada paciente que recupera su memoria y movilidad, y en cada cirugía donde una idea nacida en Colombia sigue haciendo la diferencia.

lunes, 29 de junio de 2026

Las ferias que convierten a Colombia en una tierra de alegría

 


Colombia es un país donde las ferias y fiestas representan mucho más que tradición: son símbolo de identidad, resiliencia, cultura y orgullo. Descubra cómo estos eventos mantienen viva el alma de una nación. Imagen de exposición de ganado Angus Brangus en la Feria Exposición Nacional Agropecuaria de Guadalajara de Buga. Foto tomada de Facebook de Feria de Buga.

En Colombia, la celebración es mucho más que una costumbre: es una expresión de identidad, resiliencia  y esperanza.

 Aun cuando este país ha atravesado complejos desafíos derivados de la violencia, la desigualdad, la inseguridad y las dificultades económicas, los colombianos han encontrado en las ferias y fiestas populares una manera de preservar sus tradiciones, fortalecer los lazos comunitarios y recordar que siempre existe un motivo para reunirse y celebrar la vida.

Colombia con uno de los mayores calendarios de fiestas en América Latina

Pocos países en América Latina cuentan con un calendario festivo tan amplio y diverso como Colombia. A lo largo del año, prácticamente cada región ofrece una celebración que refleja su historia, su cultura y el orgullo de sus habitantes.

Desde el Carnaval de Negros y Blancos en Pasto, que exalta la diversidad cultural, hasta el majestuoso Caqqqqrnaval de Barranquilla, considerado una de las expresiones folclóricas más importantes del continente, pasando por el Festival Folclórico Colombiano en Tolima, el Festival del Bambuco en Huila y el Festival Internacional del Joropo en los Llanos Orientales, cada evento representa una oportunidad para mantener vivas las raíces del país.

Pero las grandes celebraciones nacionales son solo una parte del inmenso patrimonio festivo colombiano. En cientos de municipios, las fiestas patronales siguen siendo el corazón de la vida comunitaria.


Exposición de orquideas en la Feria de Guadalajara de Buga. Foto tomada de Facebook de Feria de Buga.

Las fiestas son un factor de identidad cultural

Cada pueblo conserva con orgullo las tradiciones dedicadas a su santo patrono, convirtiendo estos encuentros en espacios de integración social, manifestaciones culturales y actividades económicas que benefician a comerciantes, artesanos y productores locales. Un ejemplo de ello son las tradicionales Fiestas de San Roque en Guacarí, Valle del Cauca, donde la fe, la cultura y el sentido de pertenencia se unen para fortalecer la identidad de toda una comunidad.

Surge entonces una pregunta que con frecuencia se hacen quienes visitan Colombia por primera vez: ¿cómo puede un país que enfrenta tantos retos sociales conservar una capacidad tan extraordinaria para celebrar?

Una manera de ser que marca la diferencia

La respuesta quizá se encuentre en el carácter del colombiano. Existe una profunda convicción de que las dificultades no deben impedir disfrutar los momentos de encuentro con la familia, los amigos y los vecinos. Compartir una conversación, escuchar música, bailar o brindar con una bebida típica representa mucho más que un simple momento de diversión; es una manera de aliviar las preocupaciones cotidianas, fortalecer la solidaridad y reafirmar la esperanza.

Esta actitud suele sorprender a muchos visitantes extranjeros. En numerosas regiones encuentran comunidades que, pese a enfrentar limitaciones económicas, conservan intacta su alegría y hospitalidad. Descubren personas que reciben al visitante con una sonrisa, abren las puertas de sus hogares y convierten cualquier ocasión en una celebración compartida.

Esa calidez humana termina siendo uno de los mayores atractivos del país y una de las razones por las cuales tantos viajeros desean regresar.

Las Ferias agropecuarias: Una mirada hacia el campo

Dentro de ese amplio universo de festividades, las ferias agropecuarias ocupan un lugar especial. No solo representan espacios de entretenimiento, sino también escenarios donde el campo colombiano exhibe su enorme potencial productivo.

Agricultores, ganaderos, emprendedores y artesanos presentan el fruto de su trabajo, impulsando el desarrollo regional y fortaleciendo una actividad económica que continúa siendo fundamental para la seguridad alimentaria del país.

Entre estas celebraciones sobresale la tradicional Feria Exposición Nacional Agropecuaria de Guadalajara de Buga, que durante más de siete décadas se ha consolidado como una de las ferias más antiguas y representativas de Colombia. Su permanencia demuestra el valor de una tradición que ha logrado adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia.

Más allá de las exhibiciones ganaderas, las competencias equinas y las muestras comerciales, esta feria constituye un homenaje permanente al campesino colombiano. Es un reconocimiento a quienes, con esfuerzo y dedicación, producen el café, las frutas, las verduras, los cereales, la carne, los lácteos y tantos otros alimentos que diariamente llegan a la mesa de millones de familias.

El campo colombiano ha soportado durante décadas los efectos del conflicto armado, el desplazamiento forzado y las dificultades económicas. Sin embargo, continúa siendo uno de los pilares sobre los cuales se sostiene el desarrollo nacional.

Cada feria agropecuaria recuerda la importancia de proteger a quienes trabajan la tierra y de valorar su aporte al crecimiento económico y a la identidad del país.

Exposición equina grado A en la Feria de Guadalajara de  Buga. Foto tomada de Facebook de Feria de Buga.

Feria de Guadalajara de Buga pionera en Colombia

Celebrar una nueva edición de la Feria Exposición Nacional Agropecuaria de Guadalajara de Buga significa, por tanto, mucho más que organizar un evento. Es rendir homenaje a las generaciones de campesinos, ganaderos y productores que han construido parte de la historia de Colombia. También representa una oportunidad para que nuevas generaciones conozcan el valor del trabajo rural y comprendan que detrás de cada alimento existe el esfuerzo silencioso de miles de familias.

Las ferias también fortalecen el turismo, dinamizan el comercio, impulsan la cultura y favorecen el reencuentro de quienes, por diferentes circunstancias, viven lejos de su tierra natal. 

Durante algunos días, las ciudades recuperan ese espíritu de comunidad que permite reencontrarse con viejos amigos, compartir en familia y mostrar con orgullo lo mejor de su región.

Colombia seguirá siendo reconocida por la calidad de su café, por la riqueza de sus paisajes y por la diversidad de sus culturas. Pero también merece ser recordada como un país donde las ferias y las fiestas constituyen una poderosa expresión de resiliencia colectiva.

 Al final cada celebración representa un homenaje a la vida, a la esperanza y al espíritu alegre de un pueblo que, incluso en los momentos más difíciles, siempre encuentra razones para seguir adelante.