Centro histórico de Cartagena, Colombia con el Mar Caribe — Fotografía de stock del banco de imágenes libres de derechos.
Entre el 24 y el 28 de febrero de 2026, la ciudad de Cartagena se convertirá en el escenario central de uno de los debates más estratégicos para el futuro del planeta: la tierra, su distribución y el modelo dedesarrollo rural. La Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural, conocida como Icarrd+20, reunirá a gobiernos, organismos multilaterales, movimientos campesinos e indígenas de los cinco continentes con un objetivo claro: redefinir la hoja de ruta hacia una justicia agraria efectiva y sostenible.
La cita conmemora los 20 años de la primera conferencia realizada en Brasil en 2006, donde se establecieron compromisos internacionales para democratizar el acceso a la tierra y fortalecer los derechos del campesinado. Dos décadas después, el balance es complejo. Aunque se han producido avances normativos y experiencias exitosas en distintos países, la concentración de la propiedad rural sigue siendo una de las principales fuentes de desigualdad, conflicto y pobreza en el mundo.
"Entre 713 y 757 millones de personas padecen hambre crónica"
El debate no es meramente jurídico ni ideológico; es estructural. En el planeta existen al menos 570 millones de explotaciones agrícolas y el 84 % son menores a dos hectáreas. Es decir, más de 475 millones de unidades productivas corresponden a agricultura familiar a pequeña escala.
Paradójicamente, estos pequeños productores generan cerca de un tercio de los alimentos que consume la humanidad, a pesar de controlar apenas una fracción del territorio cultivable y enfrentar enormes limitaciones de financiamiento, tecnología y seguridad jurídica.
La urgencia es evidente: entre 713 y 757 millones de personas padecen hambre crónica, y el avance hacia el Objetivo de Hambre Cero se encuentra estancado o en retroceso debido a conflictos armados, crisis económicas recurrentes y el impacto del cambio climático. En este contexto, la gobernanza de la tierra deja de ser un asunto sectorial para convertirse en un eje transversal de estabilidad social, seguridad alimentaria y sostenibilidad ambiental.
Colombia fue elegida como país anfitrión por el reconocimiento internacional a los avances recientes en redistribución de tierras y reconocimiento de derechos campesinos impulsados por el gobierno del presidente Gustavo Petro.
"Uno de los anuncios más relevantes será el lanzamiento del Observatorio Global de Tierras"
La propuesta de realizar el encuentro en territorio colombiano surgió desde organizaciones campesinas internacionales como La Vía Campesina.
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, integrante del Consejo Directivo de la FAO, formalizó la aceptación durante el Consejo Mundial de la Alimentación en Roma en 2024. Con ello, Colombia asumió la responsabilidad de liderar una conversación global que trasciende fronteras y modelos económicos.
La agenda de Icarrd+20 será técnica, política y estratégica. El 24 de febrero se instalará oficialmente la conferencia en el Centro de Convenciones de Cartagena, y se presentarán avances del Sistema Nacional de Reforma Agraria colombiano. El 25 de febrero, dos espacios previos —el Foro Académico Internacional y el Foro de Movimientos Sociales y Pueblos Indígenas— nutrirán el debate central. Ese mismo día, la FAO publicará un informe actualizado sobre el estado de la gobernanza y la tenencia de la tierra en el mundo, documento que servirá como base diagnóstica para las deliberaciones.
Uno de los anuncios más relevantes será el lanzamiento del Observatorio Global de Tierras, herramienta orientada a monitorear concentración, uso, conflictos y políticas públicas relacionadas con el acceso territorial. Esta iniciativa busca fortalecer la transparencia y la trazabilidad de la información agraria a escala global.
El 26 de febrero se reunirá la Alianza de Campeones por la Transformación de los Sistemas Alimentarios, consorcio internacional que promueve sistemas agroalimentarios justos, resilientes y ambientalmente responsables. En paralelo, se desarrollarán diálogos sobre justicia agraria, climática y ambiental, así como un conversatorio estratégico entre Colombia y China sobre tierra, conectividad y desarrollo rural.
El 27 de febrero ampliará la discusión hacia dimensiones geopolíticas y de seguridad, incluyendo el vínculo entre narcotráfico, política de drogas y acceso a la tierra en las Américas. También se abordará la histórica disputa por el control de recursos estratégicos —tierra, petróleo y minerales— y su impacto en la soberanía y la estabilidad regional. La protección de defensores y defensoras del territorio será otro eje central.
Finalmente, el 28 de febrero, el Gobierno colombiano presentará su Plan Decenal de Reforma Agraria, orientado a consolidar una transformación estructural de la propiedad rural en el país. Este anuncio marcará el cierre de la conferencia y enviará una señal política sobre la voluntad de traducir el debate global en acciones concretas.
En un mundo atravesado por crisis alimentarias, conflictos y emergencia climática, la reforma agraria vuelve al centro de la agenda internacional como instrumento de equidad, paz y sostenibilidad. Lo que se discuta en Cartagena puede redefinir el contrato social rural del siglo XXI.
