miércoles, 30 de septiembre de 2026

El silencio de los altares: La fe bajo fuego en Nigeria y el olvido de Occidente



El reverendo Ezekiel Dachomo perdió a 9 familiares en Nigeria. Su tragedia expone el exterminio silencioso de cristianos ante la indiferencia de Occidente y el silencio de las cúpulas religiosas. ¿Dónde está la verdadera fe? Foto: El reverendo Ezequiel Dachomo ora de rodillas junto a una comunidad de creyentes en Nigeria. Imagen tomada de persecution.org

El cansancio no se lee en las arrugas, sino en la mirada. El rostro del reverendo Ezekiel Dachomo, un pastor nigeriano cuya piel parece haber absorbido el polvo de cien cementerios improvisados, es el mapa vivo de una tragedia sistemática. Sus manos, las mismas que bendicen el pan dominical, cargan con regularidad el peso muerto de los miembros de su propia congregación.

En julio pasado, la violencia extremista tocó su puerta con una crueldad indescriptible: nueve miembros de su familia fueron asesinados en un solo ataque.

Hoy, sobre la tierra aún fresca que cubre a los suyos, Ezekiel Dachomo sigue predicando. Su voz no flaquea, pero el eco de su aislamiento retumba en todo el continente africano.

Para entender el calvario de Ezekiel Dachomo, es necesario mirar hacia las raíces de un conflicto que la narrativa global suele simplificar como meras disputas pastoriles o choques climáticos.

El exterminio de la población cristiana en Nigeria, concentrado con brutalidad en el Cinturón Medio y el norte del país, hunde sus raíces en una compleja amalgama de yihadismo expansionista, tensiones étnicas históricas y un vacío de poder estatal. Grupos extremistas como Boko Haram, la Provincia del Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) y facciones radicalizadas de pastores Fulani han convertido la identidad religiosa en un factor de supervivencia.

Lo que ocurre en aldeas como las del reverendo Ezekiel  no son incidentes aislados; es una campaña sistemática de desplazamiento, quema de templos y ejecuciones que busca alterar la demografía espiritual de la nación más poblada de África.

Sin embargo, el dolor de Nigeria choca de frente contra un muro de indiferencia geopolítica.

Las potencias del mundo occidental, aquellas que suelen alzar la voz en los foros internacionales en defensa de los derechos humanos y las libertades civiles, guardan un silencio sepulcral ante el goteo de sangre cristiana en el continente africano.

Existe una profunda paradoja histórica en esta indolencia: los propios países de Europa y América del Norte, cuyas instituciones, leyes y valores de dignidad humana nacieron y se moldearon a partir de la influencia de la fe cristiana, hoy miran hacia el otro lado cuando esa misma fe es el motivo de un exterminio en masa.

La diplomacia occidental, tan ágil para sancionar u operar en otros rincones del planeta bajo la bandera de la justicia moral, parece carecer de incentivos estratégicos para detener la masacre en las comunidades rurales nigerianas.

Esta desconexión no es exclusiva de las cancillerías seculares.

Al mirar hacia las cúpulas eclesiásticas de Occidente, el panorama es igualmente desolador.

Mientras el reverendo Ezekiel Dachomo limpia la sangre de los bancos de su iglesia, los altos representantes de las principales denominaciones cristianas globales emiten discursos tibios e impersonales sobre la "paz en el mundo".

Se firman encíclicas, se organizan simposios sobre el diálogo interreligioso y se debate la burocracia institucional, pero se evita sentar una declaración contundente y unificada sobre el calvario nigeriano.

Pareciera que las estructuras religiosas de las naciones prósperas sufren de una desconexión profunda con la realidad de la cristiandad sufriente.

Las iglesias de Occidente, cómodas en su libertad y adormecidas por sus propios debates culturales internos, parecen haber olvidado la naturaleza transnacional de su fe.

¿No deberían los millones de cristianos en el mundo estar luchando activamente por la vida de sus hermanos en Nigeria?

¿No es este el momento de movilizar el aparato institucional, los recursos financieros y la influencia política global para exigir la protección de los creyentes perseguidos?

La fe sin acción se convierte en un accesorio estético. En los círculos religiosos actuales se habla mucho de teología, pero se ejerce poca compasión práctica.

El Apóstol Santiago lo dejó plasmado con una claridad incómoda en su epístola: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.”

En Nigeria, los huérfanos y las viudas se multiplican cada semana bajo el fuego extremista.

Mientras tanto, el mundo mira hacia otra parte y las grandes catedrales de Occidente continúan en silencio, demostrando que la distancia más larga del mundo es la que separa un discurso de paz de una fosa común en el Cinturón Medio nigeriano.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Entre la sordera global y el rugido del Ártico: el pronóstico que estremece a Europa



Mientras la inacción política ignora la deforestación y el fracking, el colapso del escudo ártico y El Niño amenazan con congelar al Reino Unido. ¿Está Europa lista para el impacto del clima extremo? Imagen ilustrativa tomada de hiptex.com

El otoño avanza sobre las calles de Londres con una parsimonia engañosa. Quienes caminan por Regent Street abrigados apenas por chaquetas ligeras ignoran que, a miles de kilómetros de distancia, en las aguas profundas del Océano Pacífico y en los confines invisibles del Ártico, la atmósfera está tejiendo un nuevo capricho.

El clima en la Tierra se ha vuelto un rebelde sin causa aparente, o mejor dicho, un indómito con demasiadas razones para quejarse.

Entre tanto los líderes globales y los gobiernos de turno continúan atrapados en la inercia, ignorando los gritos de auxilio de un planeta asfixiado por la deforestación indiscriminada, la invasión de reservas naturales para convertirlas en tierras de producción y la herida abierta del fracking y la minería, la naturaleza sigue su propio curso, recordándonos nuestra profunda vulnerabilidad.

Esta vez, las miradas apuntan al mapa británico.

Los modelos meteorológicos empiezan a dibujar un panorama inestable: la sombra de una gran helada se cierne sobre el Reino Unido.

En las oficinas de la Met Office, el servicio meteorológico británico, las pantallas brillan con gráficos que muestran un calentamiento inusual y violento en el Pacífico: el fenómeno de El Niño está en su apogeo.

Este gigante térmico altera el flujo del viento global como una piedra lanzada en un estanque sereno.

Para las islas británicas, la consecuencia inmediata es un inicio de temporada caótico, marcado por días donde la lluvia no cesa y el viento golpea con insistencia las ventanas.

Sin embargo, el verdadero protagonista de este invierno se esconde mucho más arriba.

El vórtice polar, ese gigantesco anillo de vientos huracanados que mantiene confinado el aire gélido sobre el Polo Norte, actúa como un escudo protector. Mientras gire con fuerza, Europa respira aliviada. Pero los expertos observan este cinturón con recelo. Si el vórtice se debilita a mitad del invierno —un fenómeno que la ciencia rastrea con creciente preocupación—, ese dique invisible se romperá.

El aire siberiano y ártico, sin frenos, descenderá como un manto blanco sobre el continente, amenazando con congelar los campos británicos y desplomar los termómetros a inicios del próximo año.

A pesar de que las redes sociales y algunos tabloides sensacionalistas ya anuncian un apocalipsis de hielo, los científicos de la Met Office piden templanza.

La meteorología a largo plazo no es una profecía exacta; es un mapa de probabilidades. No hay alertas oficiales de frío extremo todavía, solo una advertencia silenciosa de que el invierno podría transformarse en un gigante blanco.

La paradoja es cruda. El ser humano acelera el motor de la industria, perfora la tierra y tala sus bosques protectores, esperando que el clima permanezca estático.

Pero la atmósfera está conectada por hilos invisibles. Lo que ocurre en el Pacífico reverbera en Escocia.

La rebelión del clima no es más que el espejo de nuestra propia inactividad.

Por ahora, los británicos miran al cielo, esperando ver si el escudo del norte resistirá o si el invierno les cobrará la factura de un mundo en desequilibrio.

martes, 22 de septiembre de 2026

Los frailejones en llamas: Las manos criminales detrás del fuego en los santuarios de Colombia

 


Más de 1,000 hectáreas de páramo destruidas en Buga. Las autoridades investigan manos criminales e intereses económicos detrás del fuego en Las Hermosas. Conoce la alarmante situación. Imagen de incendio en el páramo de Las Hermosas en zona rural de Guadalajara de Buga-Colombia. Foto: Bomberos de Buga.

BUGA, Colombia — El silencio en la alta montaña del Parque Nacional Natural Las Hermosas no lo interrumpe el viento, sino el crujido persistente de la tierra que se quema.

En el sector de La Mesa - Río Loro, el paisaje que solía ser un refugio de niebla y agua hoy es un escenario gris, cubierto por una densa capa de humo.

Un grito de auxilio, un SOS urgente, resuena desde las comunidades rurales de Buga hasta los despachos oficiales: los incendios forestales están destruyendo los ecosistemas estratégicos del país, y la evidencia apunta a que el fuego no empezó solo.

La alarma cobró fuerza definitiva con las declaraciones del capitán Harold Humberto Alzate Tejada, presidente de la Federación Nacional de Bomberos de Colombia y comandante del cuerpo local de Buga.

Su diagnóstico es grave y directo. No se trata únicamente de una crisis climática alimentada por la intensa sequía y los efectos del fenómeno de El Niño. Detrás de las llamas, según las autoridades, operan manos criminales.

El humo se extiende y las llamas se propagan en la zona de páramo de Buga-Colombia. Foto tomada de caracol.com.co

Este drama local forma parte de una tragedia nacional que devora los santuarios naturales de Colombia de manera inexplicable.

En el departamento del Tolima, el fuego ya consumió más de 30,000 hectáreas. En Cali, las llamas devoraron 70 hectáreas en los Altos de Menga; en la histórica Villa de Leyva, la cifra supera las 290 hectáreas; mientras tanto, el Parque Nacional Natural Isla de Salamanca sufre incendios constantes que ahogan la costa del Caribe.

Una batalla desigual contra la geografía

En Buga, la emergencia en la zona rural alta completó más de 45 días activa. Es un ciclo de reactivaciones intermitentes donde el viento actúa como el mejor aliado del fuego. Para los bomberos, el terreno es el primer gran enemigo.

El capitán Alzate explicó que las cuadrillas terrestres deben realizar trayectos de hasta siete horas —combinando vehículos automotores y largas caminatas a pie— solo para llegar a la base de los focos principales.

A esa altitud, las soluciones tradicionales resultan inútiles. Expertos de la Fuerza Aérea Colombiana y del Ejército Nacional descartaron el uso del sistema Bambi Bucket —los helicópteros equipados con grandes bolsas de agua— debido a la extrema altitud y las condiciones atmosféricas de la zona de páramo.

La tecnología debe cambiar de rumbo: ahora se gestionan sobrevuelos especializados con cámaras térmicas para localizar los puntos de calor subterráneos y guiar con precisión los pasos de los brigadistas en el suelo.

El costo ambiental de esta emergencia ya es incalculable. Más de 1,000 hectáreas de ecosistema estratégico han desaparecido. Entre las cenizas quedan los frailejones, plantas milenarias esenciales para la producción de agua dulce, y se destruye el hábitat de especies en peligro de extinción, como el oso de anteojos.

Ambición material y vacíos legales

¿Quién se beneficia del fuego?

La sospecha colectiva apunta a la especulación de tierras y al desarrollo de actividades productivas ilegales en áreas de reserva natural. Modificar la condición de un santuario protegido mediante la destrucción de su biodiversidad parece ser la estrategia de terceros interesados en expandir la frontera agrícola o ganadera, un objetivo que persiguen a un costo devastador para las fuentes hídricas de la región.

Ante la magnitud de la crisis, el capitán Alzate hizo un llamado urgente para articular un frente común entre la Alcaldía de Buga, la Gobernación del Valle del Cauca y los cuerpos de socorro de otras regiones del país. Sin embargo, la emergencia también ha expuesto tensiones sociales.

En la vereda El Placer, el Comité Campesino local promovió de forma pública la creación de una subestación de bomberos comunitaria.

La respuesta institucional fue contundente: el comando advirtió que la atención de desastres requiere de procesos legales, técnicos y de capacitación formal estrictos, regulados por la ley colombiana, que no pueden dejarse al azar del entusiasmo comunitario.

La justicia colombiana contempla sanciones severas para quienes provocan estos desastres.

Las leyes actuales tipifican estas acciones como delitos contra los recursos naturales y ecocidio. Las personas capturadas enfrentan penas de entre 6 y 13 años de prisión, las cuales pueden aumentar hasta los 22 años si se demuestra un vínculo con actos terroristas o grupos armados organizados, además de multas económicas millonarias.

Mientras las investigaciones avanzan para identificar a los responsables, los bomberos de Buga continúan ascendiendo la montaña.

En la cumbre de Las Hermosas, la lucha actual no es solo contra las llamas que devoran la vegetación, sino contra el tiempo y la ambición humana que amenazan con secar las reservas de agua del futuro.

domingo, 20 de septiembre de 2026

La increíble metamorfosis del militar colombiano premiado en Londres


Por: Gloria García. De sobrevivir a una mina antipersonal en Colombia a ser premiado en Londres: La extraordinaria historia del sargento que transformó su propia tragedia en un faro de esperanza para veteranos del mundo. El sargento Francisco Jenaro Pedraza enseña el premio Invictus Spirit Award recibido en Londres. Imágenes colaboración embajada de Colombia en el Reino Unido.

BOND STREET, LONDRES. — Francisco Jenaro Pedraza Osorio camina hoy con la frente en alto, impulsado por una fuerza que no se mide en pasos, sino en el impacto de sus acciones. El sargento retirado del Ejército Nacional de Colombia acaba de ser galardonado con el prestigioso Invictus Spirit Award, una distinción otorgada por la Invictus Games Foundation en el Reino Unido.

Más que un premio individual, el reconocimiento celebra una vida dedicada a transformar el dolor propio en un faro de esperanza para militares heridos en combate.

El sargento Francisco Jenaro Pedraza hablando en público al recibir el Invictus Spirit Award en la capital inglesa.

Nacido en Bogotá el 26 de septiembre de 1976 y padre soltero de tres hijos, la vida de Pedraza cambió para siempre el 2 de septiembre de 2004. Durante una operación de rescate de dos campesinos secuestrados en el corregimiento de la Unión Peneya, en el departamento de Caquetá, su unidad pisó un campo minado.

La explosión hirió de gravedad a cuatro uniformados. Para Francisco, el saldo fue devastador: la amputación de ambas piernas por encima de la rodilla y múltiples perforaciones en el cuerpo, la más severa en el abdomen.Cualquier historia ordinaria habría encallado en la tragedia, pero la de este suboficial, con 24 años de servicio institucional, tomó un rumbo distinto.

 Apenas tres meses después del incidente, desafiando los pronósticos y con el aval de los médicos de rehabilitación, Francisco se ajustó sus primeras prótesis y se unió a la Liga de Deportistas con Discapacidad de las Fuerzas Militares.

Nacía el atleta paralímpico.Solo 15 meses después de la explosión, ya estaba cruzando la meta del Maratón de Miami. Luego vinieron los éxitos en las pistas: oro en los 200 metros de los Juegos Paranacionales de 2008 y platas en los 100 y 400 metros.


El deporte ha sido uno de los mayores pilares de la superación del sargento Pedraza.

Cuando el atletismo le exigió un nuevo horizonte, se volcó al handbike (ciclismo de mano), disciplina en la que conquistó lo más alto del podio nacional en 2012 y que lo llevó a representar a Colombia en las Copas del Mundo de Segovia, España, y en los Marine Corps Trials de San Diego, California."Fue por medio del deporte que comencé a proyectar mis nuevas metas.

Comprendí que había perdido mis piernas y que mi apariencia era diferente, pero que mi gran fortaleza estaba en mi mente", reflexiona Pedraza.

Para él, la actividad física no fue solo rehabilitación; fue el vehículo que rescató su autoestima y constancia.Sin embargo, sus mayores victorias recientes no se miden en medallas.

El sargento Pedraza sigue luciendo con orgullo su uniforme militar luego de su retiro.

Gracias a una beca de la Embajada de los Estados Unidos, se formó como instructor militar en el Defense Language Institute de San Diego y, posteriormente, cursó Lenguas Modernas en la Universidad Pontificia Javeriana. Es esa preparación, sumada a su experiencia de vida, la que hoy utiliza en territorio británico para escuchar, orientar y acompañar a otros veteranos que atraviesan los oscuros pasadizos de la recuperación física y psicológica.

La Embajada de Colombia en el Reino Unido no tardó en extender una felicitación pública al sargento, destacando que su trayectoria demuestra que el servicio militar no termina con el uniforme, sino que se transforma. 

Para Francisco, el galardón de la fundación del Príncipe Harry es una plataforma para recordar al mundo una verdad universal: detrás de cada proceso de rehabilitación hay un ser humano que necesita ser escuchado.Como el propio sargento suele repetir para cerrar su propia crónica: "No importa cómo te vean; lo que verdaderamente importa es cómo tú te ves y qué piensas sobre ti".

jueves, 17 de septiembre de 2026

Surgir por un Mundo Nuevo: Un Lazo eterno que ni el tiempo, ni la distancia pudieron romper

 


Tres décadas de distancia y una dolorosa pérdida no bastaron para apagar un sueño de juventud. Conoce  la historia del reencuentro que revive la fe de un grupo de jóvenes que en Guadalajara de Buga-Colombia, se negaron a olvidar. En la fotografía de frente Diana Patricia, de derecha a izquierda: Renzo, Emilcen, Nelson Alberto, Alexandra, Sidney, Lina, José Alberto y Fernando. 

Transcurrieron un poco más de tres décadas para que un grupo de hombres y mujeres, que en su adolescencia abrigaron sueños, se volvieran a reencontrar.

Esta fue la idea que, desde el extremo sur del continente americano, en el país austral, propuso Diana Patricia, una mujer que quedó profundamente marcada por la huella que dejó en su vida el grupo juvenil Surgir por un Mundo Nuevo.

Miembros de Surgir Por un Mundo Nuevo. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.

Eran otros tiempos, finales de los años 80 y década de 1990 en la pequeña y patrimonial ciudad de Guadalajara de Buga, en Colombia. Allí, el salón parroquial del icónico templo de Santa Bárbara —que imita el castillo medieval de la santa mártir de Nicomedia— era el punto de encuentro para estos jóvenes.

Allí también estaba Lina, otra mujer que desde muy joven estuvo influenciada por el ambiente religioso que le significó el haber vivido con su madre Doris, la sacristana, y su familia en el interior de la casa pastoral de la iglesia catedral de la Ciudad Señora.

Imagen del icónico templo de la parroquia de  Santa Bárbara de Guadalajara de Buga, sitio de encuentro del grupo juvenil Surgir por Un Mundo Nuevo. 

De esta manera, entre ceremonias, vestuarios, utensilios sagrados y el trato patriarcal que recibía del párroco, monseñor Jorge León Navia Varona (q. e. p. d.), ella fue alimentando una vocación que la animó a querer vestir los hábitos religiosos, integrándose en esta circunscripción eclesiástica a la comunidad de hermanas fundadas por el presbítero Edgar Alberto Segura (q. e. p. d.).

Es así como estas dos mujeres, ya en otra condición —Lina como madre con su hogar constituido en Suiza y Diana como profesional de la psicología residenciada en Chile—, se encuentran nuevamente en Guadalajara de Buga para sacar adelante un reencuentro que ellas han llamado: "Hacia el Resurgir por un Mundo Nuevo".

El parque de Santa Bárbara o de la Victoria en Guadalajara de Buga también sirvió como punto de encuentro para el grupo juvenil Surgir Por Un Mundo Nuevo. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.

Un resurgir que evoca momentos felices, de risas, miradas juguetonas, noviazgos juveniles y hasta el principio de uniones consolidadas que se han conservado a través del tiempo.

Sin embargo, en esta recordación también se evocan momentos donde la tristeza llegó a cada uno de ellos. La risa contagiosa, la mirada cariñosa, las manos voluntariosas y el espíritu siempre dispuesto al servicio de Holmer Fabián fueron apagados por balas asesinas, ante los ojos aterrados de quienes nunca entendieron cómo un ser humano de esas calidades, que apenas empezaba a vivir, era asesinado vilmente mientras se ganaba su sustento diario trabajando como comerciante informal muy cerca de su hogar.

Extremo derecho, de frente,  parte superior, Holmer, a su lado Divier, Henry, Sidney, Bannet, Rosaura y Germán. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.

Fue un momento estremecedor que, en cierta forma, también sirvió para madurar el espíritu de esa relación fraternal. En medio de la penumbra se encendió una luz de esperanza que hizo que uno de sus hermanos, Diego —tal vez el menos considerado en ese momento—, se convirtiera en uno de los grandes animadores de la fe en una comunidad juvenil que anhelaba encontrar nuevos motivos para aferrarse a la vida y gozar de ella.

Así fue como Surgir por un Mundo Nuevo levantó sus alas para hallar el apoyo de Nosvery Giraldo, una apasionada líder y asesora de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Buga. Ella los conectó con el presbítero Roberto Ospina, un sacerdote que, con su sabia y entusiasta pedagogía, desafiante para muchos, hizo que este grupo de jóvenes empezara a madurar una fe que los convirtió en bastiones firmes de la acción pastoral de la Iglesia católica en esta región de Colombia.

Miembros de Surgir Por un Mundo Nuevo durante uno de los encuentros de vida espiritual con el presbítero Roberto Ospina q.e.p.d.

Dentro de este grato recuerdo para aquellos  jóvenes de esta generación estuvieron las pascuas juveniles realizadas durante la Semana Santa,  que desde  mediados de los años 1980 fueron un gran semillero para los grupos juveniles constituidos luego, en las que se formaba en principios y valores cristianos que fortalecían su carácter y animaba la continuidad de las agrupaciones juveniles.

De esta forma, "Surgir Por Un Mundo Nuevo", una consigna quijotesca de adolescentes llenos de poesía, empezó a hacerse realidad cuando a muchos jóvenes de este sector populoso de Guadalajara de Buga les llegó una voz de esperanza, de ánimo y aliento. Ocurrió en medio de las circunstancias difíciles que a veces atravesaban en su entorno familiar, ante la falta de oportunidades y la carencia de estímulos entre los suyos. Esto les permitió, con nuevos bríos, alzar de nuevo el vuelo y demostrar que, siempre que se cree y se ama, se puede salir adelante y alcanzar los sueños.

Por eso, este reencuentro que amigablemente confabularon Diana Patricia y Lina se ofrece como un testimonio para las nuevas generaciones de jóvenes a las que actualmente parece faltarles un sentido más allá de la vida cotidiana, uno que los entusiasme a vivir con pasión y a dar de sí lo mejor para la sociedad y los suyos.


Un reencuentro feliz, departiendo en el karaoke de Lea en Buga.

Es un reencuentro de los que permanecen aquí. Entre ellos están José Alberto, quien con su vocería y vocación como comunicador —y actualmente ejerciendo como psicólogo— era quien convocaba a las reuniones; Nelson Alberto, el gran animador y anfitrión que hoy lidera con su emisora Cuántica Stereo una propuesta de radio comunitaria y participativa en esta ciudad; Emilcen, quien logró sacar adelante su academia de salsa de gran reconocimiento en esta región; Renzo, que siempre la acompañó; Sidney y su esposa Alexandra, quienes acunaron su relación dentro del grupo; además de Fernando. Recordando además a  Sandra, Diego, Luis, Rosaura, Banette, Neinets, Dora, Hercilia, Mónica, Liliana, Alexandra, Gustavo, Divier, Piedad, Jazmid, Álvaro, Mauricio y Karen.

Faltaría mencionar a varios más, algunos de los cuales, como Holmer, a pesar de haber partido prematuramente, siguen vivos y presentes en espíritu y común unión con el siempre joven y amigo que nunca falla, Jesús, reuniendo la gran fuerza inspiradora del amor para el resurgir por un mundo nuevo que todos ellos siguen anhelando.

Estos son los nombres de varios de sus miembros, algunos de los cuales hoy están ya ausentes:

José Alberto Villarreal, Nelson Alberto Torres, Emilcen Escandón,  Renzo, Alexandra y  Sidney Viveros(esposos),  César Molina q.e.p.d., y su hermano Fernando, Holmer Fabián Fernández q.e.p.d., Yoleni  y Viviana Cifuentes, Karen García, Álvaro Tirado, Diego Zuleta, Sandra Luna,   Diana Patricia Arias, Lina, Neinets y Doris Salcedo, Hercilia Daraviña, Luís Reina,  Rosaura y Bannet Jaramillo, Mauricio y Fernando Ortiz, Gustavo, Henry, Sandra  Taborda y hermana, Divier Ramírez, Piedad Monroy, Miriam,  Mónica, Liliana Alfaro, Germán Duque  y Jazmid.

viernes, 28 de agosto de 2026

Edificios de naipes en sismos ¿Corrupción inmobiliaria?


Terremotos en Colombia y Venezuela revelan un peligro latente: cómo las fallas en materiales, la negligencia de constructores y la laxitud en el uso del suelo sepultan vidas. Imagen de destrucción por terremoto en Cali Getty Images.

Los recientes desastres naturales en el norte de Sudamérica han vuelto a poner sobre la mesa una verdad incómoda.

Los terremotos no matan personas; los edificios mal construidos, sí. El devastador doblete sísmico del pasado 24 de junio en La Guaira (Venezuela) y el violento terremoto de magnitud 7.4 del 10 de agosto con epicentro en el Chocó, que golpeó con fuerza a Cali, Pereira, Manizales y Quibdó (Colombia), no solo sacudieron la tierra.

Desnudaron una profunda crisis estructural, ética y administrativa en el sector de la construcción de ambos países.

Al observar los escombros de las estructuras colapsadas, la primera reacción pública sueler apuntar a la imprevisibilidad de la naturaleza.

Sin embargo, detrás de cada muro desplomado existe una cadena de omisiones técnicas que se distancia drásticamente de los estándares mínimos de ingeniería.

El colapso de decenas de edificios residenciales en estos departamentos —incluyendo el Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Chocó— tiene una relación directa con el uso de materiales deficientes, como cemento adulterado, arenas mal lavadas y acero con un millaje de resistencia inferior al requerido.

Edificios se vinieron al suelo en ciudades como Cali y Pereira. Personas voluntarias y rescatistas buscan víctimas entre los escombros de un edificio derrumbado con el terremoto en Cali, Colombia, el 10 de agosto de 2026. Foto © Santiago Saldarriaga / AP.

Estas fallas en los elementos esenciales debilitan la ductilidad de la edificación, transformando hogares en trampas mortales cuando las ondas sísmicas azotan el terreno.

Un análisis comparativo en la ciudad de Cali ilustra de forma irrebatible este argumento. Mientras el sismo provocaba el desplome total de estructuras de mediana altura en los sectores del sur de la ciudad, cobrando múltiples víctimas atrapadas, la icónica Torre de Cali —el rascacielos más alto de la capital vallecaucana— permaneció erguida, firme y sin sufrirg deterioros estructurales de consideración.

¿Por qué un coloso de más de 40 pisos resiste sin inmutarse mientras bloques residenciales más nuevos se vienen abajo?

 La diferencia no radica en lah intensidad del movimiento telúrico, sino en el rigor técnico de su cimentación, la calidad impecable de sus materiales y el estricto respeto a los coeficientes de carga arquitectónica.

Esta disparidad desplaza el foco de atención hacia la responsabilidad penal y civil de los constructores.

En la búsqueda de maximizar los márgenes de ganancia, algunas empresas constructoras sacrifican la seguridad mediante el abaratamiento ilícito de los insumos. Sin embargo, el constructor no actúa solo en este entramado de negligencia. 

El dedo acusador debe señalar con igual fuerza la alarmante falta de veeduría y la inacción de los interventores.

Las firmas de interventoría, cuya función legal y ética es actuar como los ojos técnicos del proyecto, han fallado de manera sistemática al firmar actas de conformidad sin realizar pruebas de laboratorio rigurosas sobre el concreto o las aleaciones metálicas empleadas en la obra civil.

A este panorama se suma la complicidad institucional de las administraciones locales. A través de políticas de ordenamiento territorial sumamente flexibles, muchas alcaldías han relajado las exigencias en los permisos de construcción y en los planes de ordenamiento territorial (POT).

Existen mapas de microzonificación sísmica y estudios geológicos avanzados que delimitan claramente cuáles suelos ofrecen un riesgo no mitigable para la edificación debido a fenómenos como la licuación o la inestabilidad de laderas.

Ignorar estos estudios científicos para favorecer la expansión urbana o ceder ante el cabildeo inmobiliario constituye una flagrante irresponsabilidad administrativa. Cuando un gobierno local permite levantar complejos habitacionales sobre terrenos inestables, firma por anticipado la sentencia de muerte de sus ciudadanos.

Edificio Jurel Playa Grande Estado de Vargas-Venezuela. Foto tomada de Facebook Mario Vallejo.

El luto que hoy embarga a las comunidades de La Guaira, Quibdó, Pereira, Manizales y Cali debe transformarse en una exigencia radical de justicia.

No basta con declarar emergencias nacionales o prometer subsidios de vivienda. Es imperativo judicializar penalmente a los constructores que escatiman en materiales, sancionar a los interventores negligentes que validan obras deficientes y remover a los funcionarios públicos que flexibilizan el uso del suelo.

Mientras la corrupción y la falta de control sigan fraguándose junto al cemento, las ciudades latinoamericanas continuarán sepultando su futuro bajo los escombros de la impunidad.

sábado, 18 de julio de 2026

La tradición que ha cabalgado miles de años

 


Descubra el fascinante origen de las cabalgatas en América Latina, la extraordinaria historia de los caballos que cambiaron el destino de la humanidad y las leyendas que aún galopan entre la historia y la tradición. Imagen ilustrativa de la cabalgata de la Feria 73 de Guadalajara de Buga-Colombia. Foto tomada de página de Facebook de Feria de Buga.

En numerosos pueblos y ciudades de América Latina, las cabalgatas se han convertido en uno de los actos más esperados de las fiestas patronales, ferias y celebraciones populares.

Más que un desfile de jinetes y caballos, representan una manifestación cultural que reúne tradición, identidad, orgullo campesino y memoria histórica. Cada recorrido recuerda que, durante siglos, el caballo fue mucho más que un medio de transporte: fue compañero inseparable del ser humano en la guerra, la exploración, el trabajo, el comercio y la construcción de las civilizaciones.

El origen de las cabalgatas modernas se remonta a las antiguas procesiones ecuestres organizadas en España durante la Edad Media y el Renacimiento.

Con la llegada de los conquistadores al continente americano en el siglo XVI, los caballos —desaparecidos de América desde el final de la última glaciación— regresaron al Nuevo Mundo y transformaron profundamente la vida social, económica y militar. 

Con el paso del tiempo, aquellas demostraciones ecuestres evolucionaron hasta convertirse en celebraciones populares que hoy forman parte del patrimonio cultural de países como Colombia, México, Venezuela, Ecuador, Costa Rica y otros rincones de Latinoamérica.

La historia del caballo, sin embargo, comenzó mucho antes. La mayoría de los estudios arqueológicos y genéticos sitúan la domesticación del caballo hace aproximadamente 5.500 años en las estepas de Eurasia, especialmente en la región que hoy corresponde al norte de Kazajistán y áreas cercanas.

Desde allí, este extraordinario animal acompañó la expansión de pueblos y culturas, revolucionando el transporte, la agricultura y las estrategias militares.

Pocas especies han influido tanto en el destino de la humanidad.

Los grandes imperios se expandieron gracias a la velocidad y resistencia de sus caballos. Alejandro Magno conquistó buena parte del mundo conocido montando a Bucéfalo, cuya lealtad quedó inmortalizada en la historia. Julio César, Gengis Kan, Napoleón Bonaparte y numerosos reyes europeos comprendieron que la fuerza de un ejército dependía, en gran medida, de la calidad de su caballería.

En el mundo hispánico, uno de los caballos más famosos es Babieca, fiel compañero de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. La tradición cuenta que este caballo acompañó al héroe castellano en sus más6 importantes victorias, convirtiéndose en símbolo de valentía y nobleza.

En América Latina sobresale Palomo, el caballo blanco del Libertador Simón Bolívar. La historia relata que fue un regalo recibido durante la Campaña Libertadora y que acompañó al Libertador en varias jornadas decisivas por la independencia sudamericana. Hoy su nombre forma parte del imaginario histórico de millones de latinoamericanos.

La literatura también inmortalizó a los caballos. Ninguno es tan universal como Rocinante, el inseparable compañero de Don Quijote de la Mancha. Aunque descrito como un caballo viejo y flaco, Miguel de Cervantes lo convirtió en un símbolo de la nobleza, la fidelidad y la capacidad de perseguir ideales incluso frente a las mayores adversidades.

La mitología y las leyendas de diferentes culturas también reservan un lugar privilegiado para los caballos. En la antigua Grecia aparece Pegaso, el caballo alado nacido de la sangre de Medusa, asociado con la inspiración y la libertad.

En la tradición nórdica sobresale Sleipnir, el caballo de ocho patas del dios Odín, considerado el más veloz de todos los mundos.

La leyenda del Caballo de Troya relata cómo una enorme estructura de madera permitió a los griegos conquistar la ciudad de Troya mediante el ingenio más que por la fuerza. En las tradiciones celtas abundan relatos sobre caballos mágicos capaces de cruzar ríos, mares y mundos sobrenaturales.

En América Latina, el caballo adquirió además un profundo significado cultural. Dio origen a figuras como el llanero, el gaucho, el charro, el huaso y el vaquero, personajes que representan el espíritu de libertad y el trabajo rural.

Las cabalgatas actuales rinden homenaje precisamente a ese legado, recordando la estrecha relación entre el hombre y el caballo en la construcción de la identidad de nuestros pueblos.

Hoy, aunque los motores sustituyeron gran parte de las funciones prácticas del caballo, su presencia continúa despertando admiración.

Las cabalgatas siguen convocando a miles de personas porque simbolizan historia, tradición y sentido de pertenencia.

Cada jinete que participa revive una herencia compartida durante miles de años, recordándonos que pocas alianzas han sido tan determinantes para el desarrollo de la humanidad como la establecida entre el hombre y el caballo.

viernes, 17 de julio de 2026

Europa vuelve a encender alarmas por calor extremo

 

Europa enfrenta una nueva ola de calor mientras el Reino Unido entra en alerta. Descubra cómo el calentamiento global acelera la crisis climática y por qué la descarbonización ya no puede esperar. Puente de la Torre de Londres o Tower Bridge. Imagen: DepositPhotos.com.

El verano europeo vuelve a escribir una historia que deja de ser excepcional para convertirse en una inquietante costumbre. 

Mientras los parques londinenses buscan refugio bajo la sombra de los árboles y las estaciones de tren registran temperaturas inusualmente altas, el Reino Unido enfrenta su tercera ola de calor del año.

Pero la noticia trasciende las fronteras británicas: el mismo fenómeno se repite en Francia, España, Italia, Portugal, Alemania y otras ciudades del continente, donde el calor extremo ha puesto en alerta a millones de personas.

El Servicio Meteorológico del Reino Unido (Met Office) confirmó que durante los próximos días las temperaturas alcanzarán entre 34 y 35 grados Celsius, especialmente en el sur y centro de Inglaterra.

Aunque los expertos consideran poco probable que se rompan récords históricos, advierten que el aumento de la humedad hará que la sensación térmica sea mucho más sofocante, favoreciendo además la formación de tormentas eléctricas.

Las autoridades sanitarias británicas activaron alertas de nivel ámbar y amarillo para proteger especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol y reducir las actividades físicas durante las horas de mayor radiación son algunas de las recomendaciones que hoy hacen parte de la rutina diaria.

Sin embargo, el verdadero protagonista de esta historia no es únicamente el calor. Es el cambio profundo que experimenta el clima del planeta.

Lo que durante décadas fue considerado un fenómeno ocasional comienza a repetirse con una frecuencia que inquieta a la comunidad científica. Las olas de calor son más intensas, más largas y abarcan territorios cada vez más extensos.

Europa, tradicionalmente identificada por sus estaciones marcadas y veranos moderados, vive ahora episodios propios de regiones históricamente más cálidas.

Detrás de este escenario aparece una realidad ampliamente documentada por la ciencia: el recalentamiento global provocado por la acumulación de gases de efecto invernadero, especialmente dióxido de carbono, emitidos principalmente por la actividad industrial, el transporte y el uso masivo de combustibles fósiles.

La paradoja resulta evidente. Los países que lideraron la industrialización mundial y construyeron gran parte de su desarrollo económico sobre el carbón, el petróleo y el gas natural son hoy algunos de los que enfrentan con mayor intensidad las consecuencias del calentamiento global.

Al mismo tiempo, muchas naciones menos responsables de estas emisiones soportan impactos aún más severos sobre su agricultura, sus recursos hídricos y la seguridad alimentaria de millones de personas.

El desafío ya no consiste únicamente en adaptarse a temperaturas récord. La discusión gira ahora hacia la velocidad con que el mundo será capaz de abandonar la dependencia de los hidrocarburos.

La descarbonización dejó de ser una propuesta ambiental para convertirse en una necesidad económica, tecnológica y de supervivencia.

La expansión de la energía solar, eólica, geotérmica e hidráulica representa una oportunidad histórica para reducir las emisiones contaminantes sin renunciar al desarrollo.

No obstante, la transición energética enfrenta enormes desafíos políticos, financieros y sociales. Mientras algunos países aceleran inversiones en energías renovables, otros continúan dependiendo del petróleo, el carbón y el gas para sostener sus economías. Ese contraste define buena parte del futuro climático del planeta.

Las olas de calor que hoy recorren Europa no son únicamente una noticia meteorológica. Constituyen un recordatorio de que el reloj climático continúa avanzando. Cada verano más cálido plantea una misma pregunta: ¿será suficiente la respuesta de los gobiernos y de la sociedad para frenar el avance del calentamiento global?

El Reino Unido vuelve a estar bajo alerta por las altas temperaturas. Pero la verdadera alerta es mundial

sábado, 4 de julio de 2026

Los inventos colombianos que hoy salvan millones de vidas





Conoce cómo tres médicos colombianos  revolucionaron la medicina mundial con inventos que siguen salvando millones de vidas. Un legado científico que puso a Colombia en la historia de la medicina. Foto ilustrativa tomada de Pixabay.

Cuando se habla de grandes inventos médicos pocas personas imaginan que tres de los avances más importantes para salvar vidas nacieron gracias al ingenio de médicos colombianos. Sus descubrimientos han transformado la cardiología, la neurocirugía y la cirugía general, beneficiando a millones de pacientes en todos los continentes.

Se trata del ingeniero y médico colombiano Jorge Reynolds Pombo, pionero del marcapasos artificial; el neurocirujano Salomón Hakim, descubridor de la hidrocefalia de presión normal e inventor de la válvula que revolucionó su tratamiento; y el cirujano Oswaldo Borraez, creador de una innovadora técnica para proteger los órganos inflamados mediante una bolsa de contención abdominal.

Sus aportes no solo representan orgullo para Colombia, sino que constituyen algunos de los avances médicos más importantes del último siglo.


Jorge Reynolds Pombo. Foto tomada de asmedasantioquia.org

Jorge Reynolds Pombo: el colombiano que ayudó a cambiar la historia del corazón

En 1958, Jorge Reynolds Pombo desarrolló uno de los primeros marcapasos artificiales externos del mundo. Su invento abrió el camino para que millones de personas con trastornos del ritmo cardíaco pudieran prolongar y mejorar su calidad de vida.

Desde entonces, la tecnología ha evolucionado enormemente, permitiendo fabricar marcapasos cada vez más pequeños, seguros y duraderos. Sin embargo, el trabajo pionero de Reynolds marcó un antes y un después en la cardiología moderna.

Durante décadas también ha liderado investigaciones sobre la fisiología cardíaca, la bioingeniería y el estudio del corazón de las ballenas, convirtiéndose en uno de los científicos colombianos con mayor reconocimiento internacional.

Salomón Hakim. Foto tomada de www.faae.org.co

Salomón Hakim: el médico que descubrió una enfermedad confundida con el Alzheimer

Uno de los mayores aportes de la medicina moderna fue realizado por el neurocirujano colombiano Salomón Hakim.

Mientras estudiaba pacientes diagnosticados con demencia senil, observó que algunos presentaban acumulación de líquido cefalorraquídeo dentro del cerebro. 

Esa condición, denominada hidrocefalia de presión normal, podía provocar pérdida de memoria, alteraciones en la marcha y problemas urinarios, síntomas que frecuentemente eran atribuidos al envejecimiento o al Alzheimer.

Hakim demostró que muchos de estos pacientes podían mejorar mediante un tratamiento quirúrgico.

Para ello diseñó la famosa válvula de Hakim, un sofisticado sistema de derivación que regula la presión y permite drenar el exceso de líquido desde el cerebro hacia otra parte del cuerpo.

Este invento revolucionó la neurocirugía mundial y continúa utilizándose, con mejoras tecnológicas, en hospitales de numerosos países.

Gracias a este descubrimiento, miles de personas recuperaron su movilidad, su independencia y una mejor calidad de vida.

Oswaldo Borraez. Foto tomada de colombianculture.com

Oswaldo Borraez: una solución sencilla que salvó miles de vidas

La innovación médica no siempre depende de equipos sofisticados.

El cirujano colombiano Oswaldo Borraez desarrolló una técnica conocida internacionalmente como "Bolsa de Bogotá", un procedimiento sencillo y de bajo costo que consiste en utilizar una bolsa estéril para cubrir temporalmente el abdomen cuando los órganos presentan una inflamación tan severa que impide cerrar la cavidad abdominal.

La técnica evita daños adicionales, disminuye complicaciones y permite que el paciente continúe su recuperación hasta que sea posible realizar el cierre definitivo.

Hoy este procedimiento se utiliza en hospitales de todo el mundo, especialmente en situaciones de trauma grave, cirugías complejas y emergencias abdominales.

Colombia también exporta innovación médica

Aunque muchas veces estos nombres no reciben el reconocimiento que merecen, sus inventos continúan salvando vidas diariamente.

El marcapasos desarrollado por Jorge Reynolds abrió una nueva era para la cardiología.

La válvula de Hakim cambió para siempre el tratamiento de la hidrocefalia de presión normal.

La Bolsa de Bogotá creada por Oswaldo Borraez se convirtió en una herramienta indispensable para cirujanos de todo el planeta.

La historia demuestra que el talento colombiano también ha transformado la ciencia mundial. Estos tres médicos representan la capacidad de innovar, investigar y encontrar soluciones que hoy benefician a millones de personas sin importar su nacionalidad.

Su legado permanece vivo en cada corazón que vuelve a latir con normalidad, en cada paciente que recupera su memoria y movilidad, y en cada cirugía donde una idea nacida en Colombia sigue haciendo la diferencia.

lunes, 29 de junio de 2026

Las ferias que convierten a Colombia en una tierra de alegría

 


Colombia es un país donde las ferias y fiestas representan mucho más que tradición: son símbolo de identidad, resiliencia, cultura y orgullo. Descubra cómo estos eventos mantienen viva el alma de una nación. Imagen de exposición de ganado Angus Brangus en la Feria Exposición Nacional Agropecuaria de Guadalajara de Buga. Foto tomada de Facebook de Feria de Buga.

En Colombia, la celebración es mucho más que una costumbre: es una expresión de identidad, resiliencia  y esperanza.

 Aun cuando este país ha atravesado complejos desafíos derivados de la violencia, la desigualdad, la inseguridad y las dificultades económicas, los colombianos han encontrado en las ferias y fiestas populares una manera de preservar sus tradiciones, fortalecer los lazos comunitarios y recordar que siempre existe un motivo para reunirse y celebrar la vida.

Colombia con uno de los mayores calendarios de fiestas en América Latina

Pocos países en América Latina cuentan con un calendario festivo tan amplio y diverso como Colombia. A lo largo del año, prácticamente cada región ofrece una celebración que refleja su historia, su cultura y el orgullo de sus habitantes.

Desde el Carnaval de Negros y Blancos en Pasto, que exalta la diversidad cultural, hasta el majestuoso Caqqqqrnaval de Barranquilla, considerado una de las expresiones folclóricas más importantes del continente, pasando por el Festival Folclórico Colombiano en Tolima, el Festival del Bambuco en Huila y el Festival Internacional del Joropo en los Llanos Orientales, cada evento representa una oportunidad para mantener vivas las raíces del país.

Pero las grandes celebraciones nacionales son solo una parte del inmenso patrimonio festivo colombiano. En cientos de municipios, las fiestas patronales siguen siendo el corazón de la vida comunitaria.


Exposición de orquideas en la Feria de Guadalajara de Buga. Foto tomada de Facebook de Feria de Buga.

Las fiestas son un factor de identidad cultural

Cada pueblo conserva con orgullo las tradiciones dedicadas a su santo patrono, convirtiendo estos encuentros en espacios de integración social, manifestaciones culturales y actividades económicas que benefician a comerciantes, artesanos y productores locales. Un ejemplo de ello son las tradicionales Fiestas de San Roque en Guacarí, Valle del Cauca, donde la fe, la cultura y el sentido de pertenencia se unen para fortalecer la identidad de toda una comunidad.

Surge entonces una pregunta que con frecuencia se hacen quienes visitan Colombia por primera vez: ¿cómo puede un país que enfrenta tantos retos sociales conservar una capacidad tan extraordinaria para celebrar?

Una manera de ser que marca la diferencia

La respuesta quizá se encuentre en el carácter del colombiano. Existe una profunda convicción de que las dificultades no deben impedir disfrutar los momentos de encuentro con la familia, los amigos y los vecinos. Compartir una conversación, escuchar música, bailar o brindar con una bebida típica representa mucho más que un simple momento de diversión; es una manera de aliviar las preocupaciones cotidianas, fortalecer la solidaridad y reafirmar la esperanza.

Esta actitud suele sorprender a muchos visitantes extranjeros. En numerosas regiones encuentran comunidades que, pese a enfrentar limitaciones económicas, conservan intacta su alegría y hospitalidad. Descubren personas que reciben al visitante con una sonrisa, abren las puertas de sus hogares y convierten cualquier ocasión en una celebración compartida.

Esa calidez humana termina siendo uno de los mayores atractivos del país y una de las razones por las cuales tantos viajeros desean regresar.

Las Ferias agropecuarias: Una mirada hacia el campo

Dentro de ese amplio universo de festividades, las ferias agropecuarias ocupan un lugar especial. No solo representan espacios de entretenimiento, sino también escenarios donde el campo colombiano exhibe su enorme potencial productivo.

Agricultores, ganaderos, emprendedores y artesanos presentan el fruto de su trabajo, impulsando el desarrollo regional y fortaleciendo una actividad económica que continúa siendo fundamental para la seguridad alimentaria del país.

Entre estas celebraciones sobresale la tradicional Feria Exposición Nacional Agropecuaria de Guadalajara de Buga, que durante más de siete décadas se ha consolidado como una de las ferias más antiguas y representativas de Colombia. Su permanencia demuestra el valor de una tradición que ha logrado adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia.

Más allá de las exhibiciones ganaderas, las competencias equinas y las muestras comerciales, esta feria constituye un homenaje permanente al campesino colombiano. Es un reconocimiento a quienes, con esfuerzo y dedicación, producen el café, las frutas, las verduras, los cereales, la carne, los lácteos y tantos otros alimentos que diariamente llegan a la mesa de millones de familias.

El campo colombiano ha soportado durante décadas los efectos del conflicto armado, el desplazamiento forzado y las dificultades económicas. Sin embargo, continúa siendo uno de los pilares sobre los cuales se sostiene el desarrollo nacional.

Cada feria agropecuaria recuerda la importancia de proteger a quienes trabajan la tierra y de valorar su aporte al crecimiento económico y a la identidad del país.

Exposición equina grado A en la Feria de Guadalajara de  Buga. Foto tomada de Facebook de Feria de Buga.

Feria de Guadalajara de Buga pionera en Colombia

Celebrar una nueva edición de la Feria Exposición Nacional Agropecuaria de Guadalajara de Buga significa, por tanto, mucho más que organizar un evento. Es rendir homenaje a las generaciones de campesinos, ganaderos y productores que han construido parte de la historia de Colombia. También representa una oportunidad para que nuevas generaciones conozcan el valor del trabajo rural y comprendan que detrás de cada alimento existe el esfuerzo silencioso de miles de familias.

Las ferias también fortalecen el turismo, dinamizan el comercio, impulsan la cultura y favorecen el reencuentro de quienes, por diferentes circunstancias, viven lejos de su tierra natal. 

Durante algunos días, las ciudades recuperan ese espíritu de comunidad que permite reencontrarse con viejos amigos, compartir en familia y mostrar con orgullo lo mejor de su región.

Colombia seguirá siendo reconocida por la calidad de su café, por la riqueza de sus paisajes y por la diversidad de sus culturas. Pero también merece ser recordada como un país donde las ferias y las fiestas constituyen una poderosa expresión de resiliencia colectiva.

 Al final cada celebración representa un homenaje a la vida, a la esperanza y al espíritu alegre de un pueblo que, incluso en los momentos más difíciles, siempre encuentra razones para seguir adelante.

martes, 23 de junio de 2026

La Herencia de Una Elección

 


Por: Gloria García.

Cuando se elige se deja una herencia, de justicia y honestidad cuando se hace a consciencia, o de injusticia y falsedad cuando por inconsciencia se aniquila el sentido de lo ético y lo moral en el ser humano.

Recordemos las tragedias griegas, la ópera, la poesía, y el hermoso séptimo arte, todos medios creados para plasmar épocas y expresar lo furtivo. Hoy, estamos ante un teatro humano con unos libretos y escenografías que  hacen que el futuro parezca incierto, porque no prestamos atención a los pequeños detalles.

Como Un Juego de Ajedrez

A menudo nos preguntamos ¿cómo pasó todo esto?, ¿qué está pasando?; los jugadores de ajedrez ven los pasos a seguir y consiguen un jaque mate rotundo; ¿es que las comunidades humanas no tienen estrategia?

Colectividades sumidas en una ficción colectiva, encandiladas por un color o un camino que se les presenta como si fuera fácil.

Creemos ciegamente en una voz respaldada por gráficas al estilo Hollywood o  simplemente nos resignamos, "la política es así, siempre las mismas promesas, nada cambia"; y cuando parece que el cambio es posible, se frustra, frustración que se evidencia al no poder lograr ese cambio porque se  carece de la capacidad del ajedrecista para anticipar la jugada de quien juega como un verdadero depredador; aquí es donde resuena la frase del escritor español César García Muñoz:

"Un idiota es un idiota; dos idiotas son dos idiotas; diez mil idiotas son un partido político".

O pensemos en la obra de Gabriel García Márquez, Crónica De Una Muerte Anunciada, todos sabían lo que pasaría, pero nadie hizo nada para evitarlo. La política es compleja.

Décadas atrás había un mundo donde el escándalo era fatal, y terminaba con las carreras de los gobernantes. Hoy, en cambio, parece indicar que ser cínico, tener el descaro de burlarse de los demás, y ufanarse de  tener antecedentes es el camino más fácil para llegar al poder. 

¿Es esta la táctica del depredador y  manipulador para conquistar terrenos sin guerras, solo reclutando voluntades mediante la vieja estrategia de comprar al vendido?

Es una "victoria" sin gloria, un registro en la historia donde no hay pasión, no hay memoria, y mucho menos corazón. ¿Será que, como en la película de los 70s The Warriors, las bandas (o los políticos) que hacen su propia ley han entendido la victoria en la democracia de una forma literalalmente violenta?

Bueno... para entender eso, primero se necesitaría verla.

viernes, 19 de junio de 2026

Pensar en Español, Vivir en Inglés: La Crónica de Mariana en el Reino Unido

 


Desde Barranquilla,en el  Caribe colombiano, al Reino Unido y las calles de Londres, Mariana relata cómo aprender inglés en un entorno británico transformó su forma de pensar, comunicarse y descubrir nuevas culturas. Una crónica sobre idioma, identidad y crecimiento personal. Foto: Mariana posa junto a sus compañeras en las puertas de acceso al Palacio de Buckingham, residencia oficial del monarca btitánico.

Cuando el avión despegó desde Colombia rumbo al Reino Unido, llevaba en mi equipaje más que ropa y documentos. También viajaban conmigo años de estudio, cientos de ejercicios de gramática, incontables horas escuchando audios en inglés y una pregunta que no tardaría en encontrar respuesta:

¿Es posible pensar y sentir de la misma manera en dos idiomas distintos?

La respuesta comenzó a revelarse durante las casi diez horas de vuelo que me separaban de una experiencia que transformaría mi forma de aprender, comunicarme y entender otras culturas.

Partí desde Barranquilla, la cálida ciudad del Caribe colombiano, junto a un grupo de compañeras con quienes compartía un objetivo común: perfeccionar nuestro inglés en un entorno donde el idioma no fuera una asignatura, sino la lengua cotidiana de millones de personas.


Tower Bridge, puente icónico de Londres que cruza el río Támesis. Foto: Mariana Enciso.

Cuando el inglés deja de ser una materia

La primera lección llegó incluso antes de abrir un cuaderno.

Escuchar inglés en la vida real fue completamente diferente a escucharlo en el salón de clases.

Durante años había practicado pronunciación, vocabulario y comprensión auditiva. Sin embargo, al llegar al aeropuerto de Londres descubrí que el idioma tenía una velocidad distinta, matices inesperados y acentos que ningún ejercicio académico había logrado reproducir completamente.

Por primera vez entendí que aprender un idioma y vivirlo son experiencias muy diferentes.

Panorámica de Hastings, histórica ciudad costera del sur de Inglaterra. Foto tomada de www.discoverbritain.com

Hastings: una ventana a otra forma de vivir

Nuestro destino final era Hastings, una ciudad costera donde nos alojamos en la residencia del colegio Buckswood.

El lugar parecía sacado de una postal: amplias zonas verdes, edificios rodeados de naturaleza y una tranquilidad que contrastaba con el ritmo acelerado al que estaba acostumbrada en Colombia.

Allí también comenzaron mis primeras observaciones sobre la cultura británica.

Las personas me parecieron especialmente respetuosas, organizadas y educadas. Aunque suelen mostrarse reservadas al principio, siempre encontré disposición para ayudar cuando era necesario.

Era una forma distinta de relacionarse, menos espontánea que la nuestra, pero igualmente cordial.

Torre del reloj Big Ben, ícono de Londres y el Reino Unido. Foto tomada de www.london-forever.com

Descubrir que existen muchos ingleses

A medida que avanzaban los días comprendí algo importante: el inglés que aprendemos en los libros es solo una parte del idioma.

Las conversaciones cotidianas estaban llenas de expresiones locales, abreviaciones y formas de hablar que rara vez aparecen en los materiales académicos.

A veces entendía cada palabra por separado, pero necesitaba unos segundos adicionales para comprender el sentido completo de una frase.

Aquello me obligó a escuchar con más atención, pensar más rápido y adaptarme constantemente.

Foto: Mariana en el momento de la cena con algunas de sus compañeras.

El idioma también se descubre en la mesa

La experiencia cultural continuó durante las comidas.

Los horarios británicos eran diferentes a los colombianos y algunos platos me parecieron sorprendentemente sencillos en comparación con la variedad y riqueza gastronómica de mi país.

Aunque extrañé algunos sabores colombianos, también disfruté la oportunidad de probar alimentos nuevos y comprender cómo la cultura se expresa incluso en los hábitos más cotidianos.

London Eye, actualmente la rueda más alta de Europa, atractivo turístico situado en el South Bank del río Tamesis en Londres . Foto tomada de www.expedia.dk

Londres: donde la historia convive con el futuro

Uno de los momentos más esperados fue nuestra visita a Londres.

Después de aproximadamente dos horas de viaje desde Hastings llegamos a una ciudad que parecía combinar distintas épocas en un mismo escenario.

El clima fue una de las primeras sorpresas.

En un solo día podía experimentar sol, viento y lluvia en cuestión de horas. Comprendí rápidamente por qué los londinenses rara vez salen sin paraguas o impermeable.

Nuestro recorrido nos llevó por algunos de los lugares más emblemáticos de la capital británica.

Contemplar el Big Ben, el London Eye, el Palacio de Buckingham y el Tower Bridge fue como caminar por escenarios que hasta entonces solo había visto en fotografías y películas.

Palacio de Buckingham en Londres, residencia oficial y sede administrativa de la monarquía británica.  Foto tomada de londontickets.tour.

Sin embargo, lo que más llamó mi atención fue la convivencia entre lo antiguo y lo moderno.

Edificios centenarios compartían espacio con estructuras contemporáneas de cristal y acero. Esa mezcla otorgaba a Londres una identidad única, donde la historia no permanece congelada, sino que dialoga permanentemente con el presente.

Pensar en español, hablar en inglés

Las anécdotas más memorables surgieron precisamente del idioma.

En varias ocasiones construía una frase perfecta en español dentro de mi mente, pero cuando intentaba expresarla en inglés las palabras parecían competir entre sí.

A veces mezclaba ambos idiomas en una misma oración o me detenía buscando una palabra que sabía perfectamente en español, pero que tardaba en encontrar en inglés.

Aquellos momentos, que hoy recuerdo con humor, terminaron convirtiéndose en parte esencial del aprendizaje.

También fue divertido acostumbrarme a mirar hacia el lado contrario antes de cruzar una calle. En el Reino Unido los vehículos circulan por la izquierda, algo completamente distinto a lo que conocía en Colombia.

Foto: Graduación de Mariana de su curso de Inglés avanzado en Buckswood School, prestigioso internado y colegio privado mixto ubicado en East Sussex, Inglaterra (cerca de la histórica ciudad de Hastings).

Mucho más que aprender inglés

Si algo me dejó este viaje fue la certeza de que aprender un idioma implica mucho más que memorizar vocabulario o dominar reglas gramaticales.

Significa comprender otras formas de pensar, adaptarse a contextos diferentes y descubrir aspectos de uno mismo que permanecen ocultos dentro de la rutina.

El Reino Unido me permitió mejorar mi inglés, pero también me enseñó a desenvolverme con mayor confianza, a valorar las diferencias culturales y a apreciar aún más mis raíces colombianas.

Al regresar a casa entendí que la pregunta con la que inicié esta aventura no tenía una respuesta simple.

Quizás nunca pensemos exactamente igual en dos idiomas.

Pero cada lengua nos ofrece una nueva manera de interpretar el mundo.

Y esa fue, sin duda, la lección más valiosa de mi viaje.