Con el rito de la imposición de la ceniza se da inicio a la Cuaresma en la Iglesia Católica Romana. Foto de Arquidiócesis de Cali-Colombia tomada de Facebook.
Cada año, millones de cristianos en el mundo entran en un período de 40 días marcado por el silencio interior, la disciplina espiritual y la preparación para la Pascua. Ese tiempo es la Cuaresma, una de las temporadas más antiguas y significativas del calendario cristiano. Pero ¿qué es exactamente? ¿Desde cuándo se celebra? ¿Y qué iglesias la practican hoy?
¿Qué es la Cuaresma?
La Cuaresma es el período de 40 días —sin contar los domingos— que precede a la Pascua, la fiesta central del cristianismo que celebra la resurrección de Jesucristo. Comienza el Miércoles de Ceniza y culmina en la Semana Santa, especialmente en el Triduo Pascual (Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo).
La imposición de la ceniza,(extraida de los ramos bendecidos en el Domingo de Ramos de la Semana Santa anterior) se utiliza como símbolo de arrepentimiento y penitencia y se extendió a partir del papado de Urbano II en 1091.
El número 40 no es casual. En la Biblia, el 40 simboliza prueba y preparación: los 40 días del diluvio en tiempos de Noé, los 40 años del pueblo de Israel en el desierto y, sobre todo, los 40 días que Jesús pasó ayunando en el desierto antes de iniciar su vida pública.
Durante la Cuaresma, los fieles practican tradicionalmente tres pilares espirituales: oración, ayuno y limosna. No se trata solo de renunciar a alimentos o placeres, sino de un proceso integral de conversión interior, penitencia y renovación moral.
¿Desde cuándo se celebra?
La Cuaresma se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Ya en el siglo II existían prácticas de ayuno previas a la Pascua, aunque no estaban unificadas en duración ni forma. Fue en el siglo IV, tras la legalización del cristianismo bajo el emperador Constantino I, cuando la Iglesia comenzó a estructurar formalmente el calendario litúrgico.
En el año 325, el Concilio de Nicea hizo referencia a un período de preparación antes de la Pascua, lo que indica que la práctica ya estaba consolidada. Desde entonces, la Cuaresma adquirió una duración fija de 40 días y se convirtió en un tiempo especialmente dedicado a preparar a los catecúmenos —quienes se bautizaban en Pascua— y a reconciliar a los penitentes públicos.
Por tanto, la Cuaresma como la conocemos tiene más de 1.600 años de historia formal, aunque sus raíces espirituales son aún más antiguas.
¿Qué denominaciones cristianas la celebran?
La Cuaresma no es exclusiva de una sola rama del cristianismo. Varias denominaciones la observan, aunque con diferencias en intensidad, simbolismo y normas.
Iglesia Católica
La Iglesia Católica es una de las principales tradiciones que celebra la Cuaresma de forma estructurada. Comienza con la imposición de ceniza en la frente como signo de arrepentimiento (“Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”) y mantiene prácticas de ayuno obligatorio en fechas específicas, como el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
En América Latina, España, Filipinas y muchos países europeos, la Cuaresma está profundamente arraigada en la cultura popular y culmina con procesiones multitudinarias en Semana Santa.
Iglesias Ortodoxas
Las iglesias ortodoxas, como la Iglesia Ortodoxa Griega y la Iglesia Ortodoxa Rusa, también celebran la Cuaresma, aunque su calendario puede diferir debido al uso del calendario juliano en algunos casos.
En la tradición ortodoxa, el ayuno es más estricto que en la práctica católica: se evita carne, lácteos, huevos e incluso aceite en determinados días. La Cuaresma ortodoxa comienza antes y tiene una preparación litúrgica progresiva.
Iglesias Anglicanas y Luteranas
La Comunión Anglicana y muchas iglesias luteranas históricas también observan la Cuaresma. Mantienen el color litúrgico morado, servicios especiales y prácticas de reflexión. En estos contextos, el énfasis suele estar más en la renovación espiritual que en reglas estrictas de ayuno.
Denominaciones Protestantes
En el mundo evangélico y en varias iglesias protestantes más recientes, la Cuaresma no siempre se celebra oficialmente. Sin embargo, en las últimas décadas algunas comunidades han recuperado prácticas cuaresmales como ejercicios de disciplina espiritual, sin un marco litúrgico obligatorio.
¿Por qué sigue siendo relevante?
En una sociedad acelerada, hiperconectada y orientada al consumo inmediato, la Cuaresma propone lo contrario: pausa, introspección y autocontrol. Es un llamado a confrontar las propias debilidades y a redirigir la vida hacia valores trascendentes.
Desde una perspectiva histórica, la Cuaresma demuestra cómo una práctica nacida en comunidades perseguidas del Imperio Romano logró sobrevivir siglos de cambios políticos, culturales y tecnológicos. Desde una perspectiva espiritual, continúa siendo un laboratorio de transformación personal.
Hoy, más de dos mil millones de cristianos en el mundo reconocen la Pascua como su fiesta central, y una parte significativa de ellos vive la Cuaresma como preparación consciente hacia ese acontecimiento.
No es solo tradición. No es solo rito. Es un proceso de 40 días que, generación tras generación, invita a millones a detenerse y preguntarse quiénes son, qué han hecho y hacia dónde quieren dirigirse.
En definitiva, la Cuaresma no es únicamente un tiempo del calendario litúrgico; es una invitación histórica a la conversión, a la disciplina y a la esperanza. Y esa invitación, después de más de dieciséis siglos, sigue vigente.
