Interior catedral de San Pedro Apóstol de Buga. Foto: Comunicaciones Alcaldía de Buga.
Buga, epicentro nacional de un fenómeno en crecimiento
La ciudad de Guadalajara de Buga reafirmó su liderazgo como capital del turismo religioso en Colombia tras la Semana Santa 2026, una temporada que volvió a demostrar cómo la fe puede convertirse en un motor económico de alto impacto.
Este posicionamiento no es casual. Desde su reconocimiento en el Congreso Internacional de Turismo Religioso en Fátima en 2024, Buga ingresó a la red mundial de destinos de fe, marcando un antes y un después en su proyección internacional.
Las cifras son contundentes: más de 1,2 millones de visitantes en 2024, de los cuales un 38% fueron extranjeros, generaron ingresos cercanos a los $183.000 millones. Este flujo se reactivó con fuerza en 2026, impulsado por el IV Congreso Nacional de Turismo Religioso, que reunió delegaciones de Europa y América Latina.
Más allá de lo espiritual, el fenómeno tiene respaldo en el mercado global. Plataformas como Booking.com ubican a Colombia entre los destinos más buscados de la región, consolidando este segmento como una línea estratégica de desarrollo turístico.
Catedral de sal de Zipaquirá.Foto: Facebook de catedral de sal.
Zipaquirá y Bogotá: experiencias de fe entre la tierra y el cielo
El centro del país ofrece dos de los escenarios más emblemáticos del turismo religioso. En Zipaquirá se encuentra la majestuosa Catedral de Sal de Zipaquirá, un templo subterráneo a 180 metros de profundidad que combina ingeniería, arte y espiritualidad en una experiencia única en el mundo.
Este destino no solo convoca peregrinos, sino también viajeros atraídos por la riqueza cultural heredada de la civilización muisca, cuyos avances en orfebrería con tumbaga siguen siendo admirados hoy. Así, la visita se convierte en un recorrido que une pasado ancestral y devoción contemporánea.
Por su parte, en Bogotá, el Cerro de Monserrate representa una experiencia opuesta pero complementaria: la fe elevada a las alturas. Miles de personas ascienden cada año, especialmente en Semana Santa, en una tradición que mezcla sacrificio, contemplación y conexión espiritual con la ciudad.
Casa santuario-museo Santa Laura Montoya en Jericó-Antioquia /Foto: Andrés Camilo Suárez.
Antioquia: rutas que integran tradición, cultura y espiritualidad
El departamento de Antioquia ha logrado estructurar una de las ofertas más completas de turismo religioso en el país, basada en rutas que integran patrimonio histórico, arquitectura colonial y fervor popular.
Municipios como Santa Fe de Antioquia, con sus iglesias coloniales, y Jericó, reconocido por ser la tierra de Laura Montoya, se han consolidado como destinos clave de peregrinación.
A estos se suman Girardota, San Pedro de los Milagros y Marinilla, donde santuarios, basílicas y museos religiosos enriquecen la experiencia del visitante.
Durante la Semana Santa, estas localidades se transforman en escenarios vibrantes de tradición. Procesiones, actos litúrgicos y expresiones de arte sacro convierten la región en un circuito espiritual que también dinamiza las economías locales, integrando turismo, gastronomía y cultura.
Santuario de la Virgen de las Lajas en Nariño. Foto: Sara Jurado ¡Stock tomada de pixabay.com
Nariño: estrategia regional con proyección global
En el sur del país, Nariño avanza con una apuesta clara: posicionarse como destino internacional de turismo religioso. Su principal ícono, el Santuario de Las Lajas, es considerado una de las obras arquitectónicas más impresionantes de América Latina.
La participación del departamento en el Congreso Nacional de Turismo Religioso en Buga permitió establecer alianzas con más de 170 operadores turísticos, abriendo nuevas oportunidades de promoción en mercados internacionales.
Bajo la estrategia “Nariño, Tierra de Fe y Espiritualidad”, el territorio busca fortalecer su cadena de valor turística, atraer inversión y consolidar el turismo como eje de desarrollo económico sostenible.
El IV Congreso Nacional de Turismo Religioso y Patrimonio ratificó el papel de Buga como centro articulador del sector. Según Wilder López presidente de la Cámara de Comercio de Buga y coordinador de la Red Mundial de Turismo Religioso en el país, este tipo de escenarios permiten intercambiar conocimientos, fortalecer alianzas y proyectar el turismo de fe a nivel global.
El evento reunió instituciones, empresarios, academia e Iglesia, generando una sinergia clave para el crecimiento del sector. Además, impulsó nuevas dinámicas que integran el turismo religioso con otras modalidades como el turismo de naturaleza y aventura.
Procesión infantil en Buga con estudiantes de la Institución Educativa San Vicente de Paul. Al fondo el patrimonial templo de San Francisco Javier. Foto: Comunicaciones Alcaldía de Buga.
Retos, avances y el peso de las cifras
A pesar de los logros, el desafío sigue siendo la mejora continua. La profesionalización del sector, el cumplimiento normativo y la calidad de la oferta turística son aspectos clave para sostener el crecimiento.
Las cifras, sin embargo, reflejan resultados sólidos: más de 1,2 millones de visitantes en 2025 consolidan la tendencia positiva. Para los expertos, este crecimiento no solo evidencia el atractivo del turismo religioso, sino también la efectividad del trabajo articulado entre القطاع público y privado.
El reto ahora es claro: mantener el impulso, elevar los estándares y seguir posicionando a Colombia como un destino donde la fe no solo se vive, sino que también transforma economías.





