Tres décadas de distancia y una dolorosa pérdida no bastaron para apagar un sueño de juventud. Conoce la historia del reencuentro que revive la fe de un grupo de jóvenes que en Guadalajara de Buga-Colombia, se negaron a olvidar. En la fotografía de frente Diana Patricia, de derecha a izquierda: Renzo, Emilcen, Nelson Alberto, Alexandra, Sidney, Lina, José Alberto y Fernando.
Transcurrieron un poco más de tres décadas para que un grupo de hombres y mujeres, que en su adolescencia abrigaron sueños, se volvieran a reencontrar.
Esta fue la idea que, desde el extremo sur del continente americano, en el país austral, propuso Diana Patricia, una mujer que quedó profundamente marcada por la huella que dejó en su vida el grupo juvenil Surgir por un Mundo Nuevo.
Miembros de Surgir Por un Mundo Nuevo. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.
Eran otros tiempos, finales de los años 80 y década de 1990 en la pequeña y patrimonial ciudad de Guadalajara de Buga, en Colombia. Allí, el salón parroquial del icónico templo de Santa Bárbara —que imita el castillo medieval de la santa mártir de Nicomedia— era el punto de encuentro para estos jóvenes.
Allí también estaba Lina, otra mujer que desde muy joven estuvo influenciada por el ambiente religioso que le significó el haber vivido con su madre Doris, la sacristana, y su familia en el interior de la casa pastoral de la iglesia catedral de la Ciudad Señora.
Imagen del icónico templo de la parroquia de Santa Bárbara de Guadalajara de Buga, sitio de encuentro del grupo juvenil Surgir por Un Mundo Nuevo.
De esta manera, entre ceremonias, vestuarios, utensilios sagrados y el trato patriarcal que recibía del párroco, monseñor Jorge León Navia Varona (q. e. p. d.), ella fue alimentando una vocación que la animó a querer vestir los hábitos religiosos, integrándose en esta circunscripción eclesiástica a la comunidad de hermanas fundadas por el presbítero Edgar Alberto Segura (q. e. p. d.).
Es así como estas dos mujeres, ya en otra condición —Lina como madre con su hogar constituido en Suiza y Diana como profesional de la psicología residenciada en Chile—, se encuentran nuevamente en Guadalajara de Buga para sacar adelante un reencuentro que ellas han llamado: "Hacia el Resurgir por un Mundo Nuevo".
El parque de Santa Bárbara o de la Victoria en Guadalajara de Buga también sirvió como punto de encuentro para el grupo juvenil Surgir Por Un Mundo Nuevo. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.
Un resurgir que evoca momentos felices, de risas, miradas juguetonas, noviazgos juveniles y hasta el principio de uniones consolidadas que se han conservado a través del tiempo.
Sin embargo, en esta recordación también se evocan momentos donde la tristeza llegó a cada uno de ellos. La risa contagiosa, la mirada cariñosa, las manos voluntariosas y el espíritu siempre dispuesto al servicio de Holmer Fabián fueron apagados por balas asesinas, ante los ojos aterrados de quienes nunca entendieron cómo un ser humano de esas calidades, que apenas empezaba a vivir, era asesinado vilmente mientras se ganaba su sustento diario trabajando como comerciante informal muy cerca de su hogar.
Extremo derecho, de frente, parte superior, Holmer, a su lado Divier, Henry, Sidney, Bannet, Rosaura y Germán. Foto cortesía de José Alberto Villarreal.
Fue un momento estremecedor que, en cierta forma, también sirvió para madurar el espíritu de esa relación fraternal. En medio de la penumbra se encendió una luz de esperanza que hizo que uno de sus hermanos, Diego —tal vez el menos considerado en ese momento—, se convirtiera en uno de los grandes animadores de la fe en una comunidad juvenil que anhelaba encontrar nuevos motivos para aferrarse a la vida y gozar de ella.
Así fue como Surgir por un Mundo Nuevo levantó sus alas para hallar el apoyo de Nosvery Giraldo, una apasionada líder y asesora de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Buga. Ella los conectó con el presbítero Roberto Ospina, un sacerdote que, con su sabia y entusiasta pedagogía, desafiante para muchos, hizo que este grupo de jóvenes empezara a madurar una fe que los convirtió en bastiones firmes de la acción pastoral de la Iglesia católica en esta región de Colombia.
Miembros de Surgir Por un Mundo Nuevo durante uno de los encuentros de vida espiritual con el presbítero Roberto Ospina q.e.p.d.
Dentro de este grato recuerdo para aquellos jóvenes de esta generación estuvieron las pascuas juveniles realizadas durante la Semana Santa, que desde mediados de los años 1980 fueron un gran semillero para los grupos juveniles constituidos luego, en las que se formaba en principios y valores cristianos que fortalecían su carácter y animaba la continuidad de las agrupaciones juveniles.
De esta forma, "Surgir Por Un Mundo Nuevo", una consigna quijotesca de adolescentes llenos de poesía, empezó a hacerse realidad cuando a muchos jóvenes de este sector populoso de Guadalajara de Buga les llegó una voz de esperanza, de ánimo y aliento. Ocurrió en medio de las circunstancias difíciles que a veces atravesaban en su entorno familiar, ante la falta de oportunidades y la carencia de estímulos entre los suyos. Esto les permitió, con nuevos bríos, alzar de nuevo el vuelo y demostrar que, siempre que se cree y se ama, se puede salir adelante y alcanzar los sueños.
Por eso, este reencuentro que amigablemente confabularon Diana Patricia y Lina se ofrece como un testimonio para las nuevas generaciones de jóvenes a las que actualmente parece faltarles un sentido más allá de la vida cotidiana, uno que los entusiasme a vivir con pasión y a dar de sí lo mejor para la sociedad y los suyos.
Es un reencuentro de los que permanecen aquí. Entre ellos están José Alberto, quien con su vocería y vocación como comunicador —y actualmente ejerciendo como psicólogo— era quien convocaba a las reuniones; Nelson Alberto, el gran animador y anfitrión que hoy lidera con su emisora Cuántica Stereo una propuesta de radio comunitaria y participativa en esta ciudad; Emilcen, quien logró sacar adelante su academia de salsa de gran reconocimiento en esta región; Renzo, que siempre la acompañó; Sidney y su esposa Alexandra, quienes acunaron su relación dentro del grupo; además de Fernando. Recordando además a Sandra, Diego, Luis, Rosaura, Banette, Neinets, Dora, Hercilia, Mónica, Liliana, Alexandra, Gustavo, Divier, Jazmid, Álvaro y Karen.
Faltaría mencionar a varios más, algunos de los cuales, como Holmer, a pesar de haber partido prematuramente, siguen vivos y presentes en espíritu y común unión con el siempre joven y amigo que nunca falla, Jesús, reuniendo la gran fuerza inspiradora del amor para el resurgir por un mundo nuevo que todos ellos siguen anhelando.
Estos son los nombres de varios de sus miembros, algunos de los cuales hoy están ya ausentes:
José Alberto Villarreal, Nelson Alberto Torres, Emilcen Escandón y Renzo, Alexandra y Sidney Viveros(esposos), César Molina q.e.p.d., y su hermano Fernando, Holmer Fabián Fernández q.e.p.d., Yoleni y Viviana Cifuentes, Karen García, Álvaro Tirado, Diego Zuleta, Sandra Luna, Diana Patricia Arias, Lina, Neinets y Doris Salcedo, Hercilia Daraviña, Luís Reina, Rosaura y Bannet Jaramillo, Mauricio y Fernando Ortiz, Gustavo, Henry, Sandra Taborda y hermana, Divier Ramírez, Miriam, Mónica, Liliana Alfaro, Germán y Jazmid.






