Por: Gloria García. De sobrevivir a una mina antipersonal en Colombia a ser premiado en Londres: La extraordinaria historia del sargento que transformó su propia tragedia en un faro de esperanza para veteranos del mundo. El sargento Francisco Jenaro Pedraza enseña el premio Invictus Spirit Award recibido en Londres. Imágenes colaboración embajada de Colombia en el Reino Unido.
BOND STREET, LONDRES. — Francisco Jenaro Pedraza Osorio camina hoy con la frente en alto, impulsado por una fuerza que no se mide en pasos, sino en el impacto de sus acciones. El sargento retirado del Ejército Nacional de Colombia acaba de ser galardonado con el prestigioso Invictus Spirit Award, una distinción otorgada por la Invictus Games Foundation en el Reino Unido.
Más que un premio individual, el reconocimiento celebra una vida dedicada a transformar el dolor propio en un faro de esperanza para militares heridos en combate.
El sargento Francisco Jenaro Pedraza hablando en público al recibir el Invictus Spirit Award en la capital inglesa.
Nacido en Bogotá el 26 de septiembre de 1976 y padre soltero de tres hijos, la vida de Pedraza cambió para siempre el 2 de septiembre de 2004. Durante una operación de rescate de dos campesinos secuestrados en el corregimiento de la Unión Peneya, en el departamento de Caquetá, su unidad pisó un campo minado.
La explosión hirió de gravedad a cuatro uniformados. Para Francisco, el saldo fue devastador: la amputación de ambas piernas por encima de la rodilla y múltiples perforaciones en el cuerpo, la más severa en el abdomen.Cualquier historia ordinaria habría encallado en la tragedia, pero la de este suboficial, con 24 años de servicio institucional, tomó un rumbo distinto.
Apenas tres meses después del incidente, desafiando los pronósticos y con el aval de los médicos de rehabilitación, Francisco se ajustó sus primeras prótesis y se unió a la Liga de Deportistas con Discapacidad de las Fuerzas Militares.
Nacía el atleta paralímpico.Solo 15 meses después de la explosión, ya estaba cruzando la meta del Maratón de Miami. Luego vinieron los éxitos en las pistas: oro en los 200 metros de los Juegos Paranacionales de 2008 y platas en los 100 y 400 metros.
Comprendí que había perdido mis piernas y que mi apariencia era diferente, pero que mi gran fortaleza estaba en mi mente", reflexiona Pedraza.
Para él, la actividad física no fue solo rehabilitación; fue el vehículo que rescató su autoestima y constancia.Sin embargo, sus mayores victorias recientes no se miden en medallas.
El sargento Pedraza sigue luciendo con orgullo su uniforme militar luego de su retiro.
Gracias a una beca de la Embajada de los Estados Unidos, se formó como instructor militar en el Defense Language Institute de San Diego y, posteriormente, cursó Lenguas Modernas en la Universidad Pontificia Javeriana. Es esa preparación, sumada a su experiencia de vida, la que hoy utiliza en territorio británico para escuchar, orientar y acompañar a otros veteranos que atraviesan los oscuros pasadizos de la recuperación física y psicológica.
La Embajada de Colombia en el Reino Unido no tardó en extender una felicitación pública al sargento, destacando que su trayectoria demuestra que el servicio militar no termina con el uniforme, sino que se transforma.
Para Francisco, el galardón de la fundación del Príncipe Harry es una plataforma para recordar al mundo una verdad universal: detrás de cada proceso de rehabilitación hay un ser humano que necesita ser escuchado.Como el propio sargento suele repetir para cerrar su propia crónica: "No importa cómo te vean; lo que verdaderamente importa es cómo tú te ves y qué piensas sobre ti".



